Lo que comenzó como el deseo de tener uno de los teléfonos más populares del momento terminó convirtiéndose en una tragedia. En 2011, un joven chino de 17 años vendió uno de sus riñones para comprar un iPhone 4 y un iPad 2. Quince años después, las consecuencias de esa decisión siguen marcando su vida: depende de una máquina de diálisis y requiere asistencia permanente.
Vendió un riñón para comprar un iPhone 4: 15 años después vive conectado a una máquina de diálisis
El caso de Xiao Wang se convirtió en uno de los episodios más conocidos relacionados con el tráfico ilegal de órganos en China y volvió a llamar la atención sobre los riesgos de estas redes criminales.
Según informó la BBC, Wang no contaba con el dinero suficiente para adquirir un iPhone 4, por lo que entró en contacto con una red ilegal dedicada al tráfico de órganos.
Los integrantes de la organización le ofrecieron 2.800 dólares a cambio de extraerle uno de sus riñones, propuesta que el adolescente aceptó con el objetivo de conseguir el dinero para comprar el teléfono y una tableta iPad 2.
Una infección cambió su vida para siempre
La operación fue realizada en una clínica ilegal. Aunque se desconocen las condiciones exactas del procedimiento, posteriormente el joven sufrió una infección que derivó en una insuficiencia renal.
Como consecuencia, Wang necesita tratamiento de diálisis de forma permanente y requiere asistencia médica durante las 24 horas del día.
La familia descubrió lo ocurrido tras la compra del iPhone
Los padres del adolescente desconocían lo sucedido. El caso salió a la luz cuando la madre le preguntó de dónde había obtenido el dinero para comprar los dispositivos electrónicos.
Fue entonces cuando el joven confesó lo ocurrido.
“Mamá, vendí un riñón”, le dijo a su madre, según relataron medios locales.
La historia tuvo una amplia repercusión en China y fue difundida posteriormente por distintos medios internacionales.
Nueve personas fueron condenadas por tráfico ilegal de órganos
Tras la denuncia de la familia, las autoridades chinas desmantelaron la organización responsable de la operación y capturaron a nueve personas vinculadas con la red de tráfico de órganos.
Entre los condenados se encontraban el cirujano que practicó la extracción del riñón y varios intermediarios encargados de coordinar el procedimiento y los pagos.
Los implicados recibieron penas de prisión de entre tres y cinco años.
La familia recibió una indemnización
Como parte del proceso judicial, la familia de Wang recibió una indemnización cercana a los 200.000 dólares, recursos que han servido para cubrir parte de los tratamientos médicos que el joven necesita.
De acuerdo con el medio Oriental Daily, Wang continúa viviendo conectado a una máquina de diálisis y requiere atención permanente debido al deterioro irreversible que sufrió su salud tras la extracción ilegal del órgano.

