La histórica sequía que golpea a Europa dejó al descubierto una peligrosa huella de la Segunda Guerra Mundial: una mina británica de unos 700 kilos emergió del cauce del Danubio, en el sur de Eslovaquia, debido al drástico descenso del nivel del río.
Según información de El Mundo España, el artefacto fue localizado mientras permanecía parcialmente sumergido y tuvo que ser retirado por seis artificieros. Posteriormente, fue trasladado hasta tierra firme, donde los expertos realizaron una detonación controlada.
El hallazgo ocurre en medio de una de las peores crisis hídricas que ha enfrentado el Danubio en décadas. La combinación de una prolongada sequía y varias olas de calor extremo ha reducido el caudal del río a niveles que no se observaban en al menos 40 años.
El bajo nivel del Danubio también afecta la energía
Las consecuencias ya alcanzan al sector energético. En Rumanía, la central nuclear de Cernavoda, la única del país, tuvo que desconectar sus dos reactores ante las dificultades para utilizar el agua del Danubio en el proceso de refrigeración.
Las dos unidades, con una capacidad conjunta de 1.400 megavatios, aportaban cerca del 20 % de la demanda eléctrica rumana. El caudal del río en su entrada a Rumanía ronda los 1.400 metros cúbicos por segundo, frente a los 3.900 metros cúbicos por segundo habituales para esta época.
La emergencia también golpea a Austria, donde la generación hidroeléctrica se ha reducido por la falta de agua. El país atraviesa, además, sus 12 meses más secos desde 1850, acompañados de temperaturas récord.
Ante el riesgo de dificultades en el suministro, las autoridades rumanas han adoptado medidas para aumentar la producción eléctrica y pidieron a la población reducir el consumo de energía.

