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Sobrevivientes revelan cómo resistieron ocho horas bajo tierra en Nepal

Cientos de ciudadanos siguen esperando información sobre sus seres queridos, que permanecen desaparecidos tras la fuerte riada.

Sobrevivientes revelan cómo resistieron ocho horas bajo tierra en Nepal

Rescatistas trasladan a una anciana rescatada de una residencia de ancianos en Devighat tras una inundación repentina en Nepal. //EFE - NARENDRA SHRESTHA.

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Este jueves son cientos las personas que a las afueras de un campamento improvisado por el Gobierno de Nepal, esperan de manera desesperada información sobre sus seres queridos desaparecidos tras la fuerte riada que azotó a este territorio fronterizo con China, que de momento deja 362 muertos, mientras muchos habitantes de la zona siguen huyendo ante el miedo de que el río Bhote Koshi vuelva a crecer.

En este espacio ubicado a pocos kilómetros de la zona cero de la catástrofe, se observa el continuo paso de helicópteros que llevan a los rescatados tras la tragedia que ha dejado también 1.400 desaparecidos en la frontera entre Nepal y China.

Voces que sobrevivieron a la tragedia

Dentro de este panorama de pueblos aislados, viviendas destrozadas, carreteras intransitables y puentes totalmente derrumbados, se conocen testimonios de quienes “volvieron nacer” tras sobrevivir a esta catástrofe natural, como la de los turistas italianos Giovanni Fassini de 42 años y Marco Lombardi de 26 años, quienes narraron aun con temor en sus voces los largos minutos de angustia en medio de la riada.

Ellos, que tenían pensado viajar este jueves de regreso a Italia, emprendieron su camino hacía Prithvi Rajmag, una de las principales carreteras de Nepal sin imaginar que ocurriría tal fenómeno natural, “Ya estábamos rumbo, íbamos a coger el avión que nos llevaría a casa”, dijo Fassini. “A mitad de camino, la carretera se convirtió en una especie de brazo lateral del río; las orillas quedaron completamente arrasadas y la carretera estaba sumergida en lodo en varios puntos”.

Fue así como los dos amigos turistas vieron la agresiva masa de agua y lodo repentinas que venía hacía ellos y hacía todo lo que estaba por delante de su posición, pese a que se hallaban a unos 140 kilómetros del cruce fronterizo de Gyirong, casi llegando al otro lado, “El río Trishuli creció. Una vez desbordado, bloqueó la carretera “, explicaron.

Horas atascados en la tierra

De inmediato el autobus en el que ambos se movilizaron quedó atascado en el lodo durante ocho horas, mientras varias excavadoras avanzaban con el proceso de despeje de la carretera. “Las excavadoras trabajaron sin parar para mover esa masa”, indicó Fassini. “La carretera discurre junto al lecho del río en largos tramos. Era difícil para los conductores de autobús e incluso para los automovilistas determinar qué secciones eran transitables y cuáles no” después de la riada.

Los amigos señalaron que fueron horas de angustia en las que solo podían permanecer quietos a la espera de que los equipos rescatistas consiguieran la remoción del lodo y rogando que no se repitiera alguna nueva creciente durante el proceso. Le podría interesar: China eleva a 558 los desaparecidos tras potente riada en Nepal

Tras ser rescatados los turistas señalaron que a través de llamadas, que se escuchabn muy mal por la poca covertura pudieron notificar a familiares en Italia que se encontraban bien y pedir apoyo al Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, para su traslado al país. “Esperamos poder volver por fin a casa”, señalaron.

Cifras oficiales

En suelo nepalí, la Policía elevó por el momento a 359 los cadáveres recuperados, muchos arrastrados decenas de kilómetros río abajo, mientras que 445 personas han sido rescatadas con vida, entre ellas 27 extranjeros, según confirmó el portavoz de la Policía nepalí de Katmandú, Abhi Narayan Kafle. En la vertiente tibetana se contabilizan tres fallecidos y 558 personas sin contacto hasta este momento.

Pero la orografía y la falta de internet y cobertura hacen muy difícil saber el paradero de algunas de las aldeas más remotas, ya que el río ha arrasado puentes, carreteras y caminos, separando a familias a uno u otro lado del valle nepalí.

Cada vez que se oye un helicóptero, la gente se acerca a mirar quién llega, pero la tensión aumenta a medida que pasan las horas y las personas que esperan o que han sido rescatadas y reciben atención médica empiezan a perder la paciencia porque no reciben noticias del resto de su familia que no han evacuado.

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