La campaña militar de Estados Unidos contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y frente a las costas del Pacífico latinoamericano cumple un año con un saldo de al menos 227 personas muertas y 68 embarcaciones destruidas, según los balances realizados por distintos medios y organizaciones que han seguido las operaciones.
El operativo, posteriormente denominado Lanza del Sur, comenzó el 2 de septiembre de 2025, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que el Pentágono había atacado una embarcación que, según su Gobierno, transportaba una importante cantidad de droga en aguas del Caribe.
Así comenzó la campaña militar de Estados Unidos
Poco después del anuncio, Trump difundió en redes sociales imágenes desclasificadas de 29 segundos en las que se observaba una lancha convertirse en una bola de fuego tras lo que la Casa Blanca describió como un “ataque cinético”.
El mandatario aseguró entonces que las personas que viajaban en la embarcación eran integrantes del Tren de Aragua y las calificó de “narcoterroristas”. Según su versión, 11 personas murieron en la operación.
Posteriormente se conoció que en esa acción fueron atacadas dos embarcaciones y que una segunda descarga fue dirigida contra dos personas que habían sobrevivido inicialmente y permanecían en el agua. Ambas murieron.
La Administración Trump defendió que la segunda acción se ajustó a la legalidad y argumentó que era necesaria para destruir completamente el cargamento de droga. Sin embargo, expertos en derecho y algunos miembros del Congreso estadounidense cuestionaron la operación y señalaron que podría constituir una violación del derecho internacional.
Lanza del Sur deja más de 220 muertos
Tras el primer ataque, el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) comenzó a informar periódicamente sobre nuevas operaciones, principalmente mediante publicaciones en redes sociales.
La información entregada por las autoridades estadounidenses ha sido considerada incompleta, lo que ha dificultado establecer un balance preciso de la campaña. No obstante, los conteos realizados por diferentes medios y organizaciones coinciden en que al menos 68 embarcaciones han sido destruidas y 227 personas han muerto durante el operativo.
Hasta ahora, solo se ha documentado el rescate de tres supervivientes.
La campaña forma parte de una estrategia de presión militar de Washington en América Latina y el Caribe, que también ha estado acompañada por acciones contra organizaciones señaladas de participar en actividades de narcotráfico.
Estados Unidos asegura que los ataques han reducido el tráfico marítimo
La Casa Blanca no ha anunciado el final de Lanza del Sur. Por el contrario, Washington sostiene que la presión militar ha generado una reducción significativa de las actividades marítimas ilícitas detectadas en la región.
Un funcionario estadounidense afirmó, con motivo del primer aniversario de la operación, que se han registrado reducciones del 65 % en el Caribe occidental, del 60 % en el Caribe oriental y de casi el 50 % frente a las costas del Pacífico.
“Los estamos obligando a cambiar de ruta. Los estamos obligando a gastar más dinero. Los estamos obligando a asumir mayores riesgos”, afirmó el funcionario al referirse al impacto de la campaña sobre las organizaciones criminales.
Cooperación regional contra los carteles
La estrategia estadounidense también contempla una mayor cooperación con gobiernos de América Latina y el Caribe. En este contexto fue creada la Coalición contra los Cárteles de las Américas (A3C), integrada por Estados Unidos y otros 18 países de la región.
Desde Washington se ha planteado que el objetivo de la estrategia es fortalecer la capacidad de los gobiernos aliados para recuperar el control territorial frente a los grupos dedicados al narcotráfico.
La Administración Trump también ha declarado como organizaciones terroristas extranjeras a cerca de una veintena de grupos criminales desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025.
A un año del primer ataque, Lanza del Sur continúa activa y Estados Unidos no ha dado señales de que vaya a suspender la campaña, mientras persisten los cuestionamientos sobre el alcance de las operaciones militares y sus consecuencias.

