El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, durante la celebración del día de Independencia enfatizó la soberanía de Brasil, recalcando que el país no es una “colonia” y que nadie tiene derecho a tomar decisiones sobre sus reservas naturales o con quién debe comerciar.
“Brasil trabaja por la paz mundial y la armonía entre naciones. Defendemos el libre comercio. Ningún gobernante extranjero tiene derecho a decirnos a quién podemos comprar y a quién podemos vender”, aseguró el mandatario, quien además defendió “luchar” por las reservas naturales del país, como el petróleo, las tierras raras o el agua dulce. Lea también: La balanza se inclina en Brasil: Lula supera a Flávio Bolsonaro en las encuestas
“Nuestras riquezas deben servir al futuro del pueblo brasileño. El congreso aprobó el marco legal que permitirá a Brasil transformar las enormes reservas de minerales críticos y tierras raras en desarrollo y riqueza para el pueblo brasileño”, afirmó e incidió en que debe redundar en “desarrollar tecnología de vanguardia y generar empleos de calidad”.
Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil
Así, invitó a no “agachar la cabeza ante potencias extranjeras que quieren convertir nuevamente a Brasil en una colonia”. “No somos una colonia y no seremos colonia de nadie” y recalcó que un país “soberano tiene que defender su territorio, sus fronteras, su medio ambiente, sus riquezas y a su pueblo frente a cualquier interés extranjero”.
De esta forma reiteró que Brasil es “un país soberano”. “Nuestras decisiones nos pertenecen a nosotros y a nadie más”.
El escenario político y económico de las declaraciones
Estas declaraciones de Lula ocurren durante el choque con Estados Unidos por los nuevos aranceles estadounidenses del 25% contra el país, que según Brasilia no cuentan con fundamento.
La festividad también coincide con el periodo electoral en Brasil, que celebrará elecciones presidenciales el próximo 4 de octubre en los que concluirá entre la continuidad de Lula, que suma diez años en el gobierno en dos periodos distintos, y la vuelta de la ultraderecha con el candidato Flávio Bolsonaro, senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años por un intento de golpe de Estado luego del triunfo electoral de Lula en 2023.

