Este jueves el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió en la Casa Blanca al mandatario de China, Xi Jinping, en la primera visita de Estado del líder asiático en más de una década, en el marco de una reunión marcada por las actuales tensiones con relación a los aranceles, Taiwán, Irán y la Inteligencia Artificial (IA).
El mandatario chino y su esposa, Peng Liyuan, llegaron a bordo de su limusina a los jardines de la Casa Blanca sobre las 10 de la mañana, donde fueron recibidos por el presidente Donald Trump y la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, antes de dar inicio a su reunión al interior de la residencia presidencial.
Esta es la primera visita de Estado de Xi a Washington desde 2015, cuando fue recibido por el entonces presidente Barack Obama. La última vez que Trump y Xi se vieron fue durante la visita del republicano a Pekín en mayo pasado, mientras que anteriormente se reunieron en octubre del año pasado en Busan (Corea del Sur).
Objetivos del encuentro
El objetivo es rebajar las tensiones en una relación marcada por las disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas, desde los aranceles y las tierras raras hasta la guerra de Irán, Taiwán y la carrera por la inteligencia artificial (IA).
Aunque no se esperan grandes acuerdos, ambos líderes tratarán previsiblemente de preservar el tono cordial de sus anteriores encuentros y mantener abiertos los canales de diálogo. Le podría interesar: “Socios, no rivales”: el contundente mensaje de Xi Jinping antes de reunirse con Trump
EE. UU. y China deben mantenerse alejados “del conflicto”
En medio de su reunión el presidente de China, Xi Jinping, dijo que las dos potencias deben seguir compitiendo pero manteniéndose alejados “del conflicto y la confrontación”.
“China y los Estados Unidos no deben cruzar la línea del conflicto y la confrontación”, aseguró Xi en una breve intervención en la que instó también a Washington y a Pekín a “fortalecer la comunicación” y a “cooperar con sinceridad”.
“No tenemos que evitar hablar de competencia, pero esta debe ser sana y mantenerse dentro de límites razonables. Debe tratarse de una carrera para ponernos al nivel del otro, no de una lucha en la que uno gana y el otro pierde”, afirmó el mandatario chino, que dijo que los intereses bilaterales “están profundamente entrelazados y existe un amplio margen” para colaborar.
Xi instó a las Fuerzas Armadas de los dos países a “mantener un diálogo regular y mejorar los mecanismos de comunicación y prevención de crisis”, e insistió en que es posible superar la trampa de Tucídides, una conjetura que se ha vuelto popular para analizar la rivalidad geopolítica entre China y Estados Unidos, y que describe una aparente tendencia a la guerra con base en que un estado hegemónico ve amenazado su liderazgo por otro.
“Puede que la cooperación entre China y Estados Unidos no resuelva todos los problemas del mundo, pero sin ella sería difícil solucionar muchos de los desafíos globales. China mantiene sus puertas abiertas de par en par y acoge a las empresas estadounidenses que deseen invertir y hacer negocios allí. Esperamos que las empresas chinas reciban un trato justo aquí, en Estados Unidos”, afirmó Xi, que ha venido acompañado de representantes de empresa como BYD, Xiaomi o Alibaba.
Creación de un teléfono rojo
“Tanto China como Estados Unidos son naciones líderes en inteligencia artificial (IA). Poseemos tanto la capacidad como la responsabilidad de desarrollar y gestionar la IA para el bien común, así como de garantizar que su desarrollo permanezca siempre bajo control humano y sirva al bienestar de las personas”, añadió el mandatario.
Junto con la tregua comercial, que Washington aseguró que se prorrogará dos meses, y el levantamiento de restricciones chinas a la exportación de tierras raras a Estados Unidos, el desarrollo y las salvaguardas de la IA se ha vuelto el asunto más capital de la visita de Xi, la primera a Estados Unidos en más de nueve años.
Se cree que la visita se podría saldar con la creación de una teléfono rojo para que las dos potencias puedan gestionar una potencial crisis relacionada con los avances de la IA.

