El Gobierno de Ucrania confirmó que al menos 31 personas murieron en el ataque ruso lanzado con múltiples bombas aéreas que destruyó una institución educativa de Komishuvaja, cerca del frente de Zaporiyia, donde numerosos civiles recogían ayuda humanitaria.
El gobernador ucraniano en funciones en la región, de la que Rusia ocupa la mayor parte del territorio, explicó que los servicios de emergencias siguen buscando a “casi 50” desaparecidos.
El jefe interino de la Administración Militar ucraniana en la región de Zaporiyia, Mijailo Semikin, señaló también que Rusia empleó en el ataque un mínimo de nueve bombas aéreas, algunas de ellas del modelo ‘FAB-3000’. Este tipo de armamento tiene un sistema de navegación propio que permite su lanzamiento desde un avión a decenas de kilómetros de distancia del objetivo.
Según el funcionario ucraniano, las ‘FAB-3000’ tienen una carga explosiva de hasta una tonelada y media y se utilizan para destruir búnkeres y estructuras de hormigón.
Arsenal muy usado por Rusia
Rusia utiliza estas bombas para destruir fortificaciones ucranianas y en ocasiones las lanza también sobre pueblos y ciudades relativamente cercanos al frente, como es el caso de Komishuvaja.
Según dijo en X el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, las fuerzas rusas lanzaron una decena de bombas aéreas contra la escuela de la localidad y contra el refugio antiaéreo donde se guarecían algunos de los civiles presentes en la zona.
“Otro ataque ruso salvaje y totalmente cínico”, dijo en su cuenta de X el ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Sibiga. Le podría interesar: Rusia y Ucrania inician alto el fuego local para la evacuación de civiles
“La brutalidad rusa no tiene límites y su desprecio por la vida humana hace imposible cualquier justificación moral”, agregó el ministro, que pidió como ya hizo Zelenski una respuesta internacional firme a este ataque sin precedentes por el gran número de bombas aéreas lanzadas contra una zona civil.

