Los bombardeos israelíes han dejado en las últimas 24 horas al menos 81 muertos en la Franja de Gaza con lo que el total desde que comenzó la guerra asciende a 32.414, según el recuento del Ministerio de Sanidad, controlado por Hamás.
Durante la mañana de este martes, el ministerio gazatí también informó de la muerte de al menos otros 18 palestinos tras el lanzamiento de ayuda humanitaria por el aire que ha aterrizado “de manera incorrecta” en el mar provocando que 12 de ellos hayan muerto ahogados y otros 6 por asfixia debido a una estampida en la costa. Lea aquí: Petro pide romper relaciones con Israel por alto al fuego en Gaza: ¿Por qué?
No es la primera vez que el lanzamiento de paquetes vía aérea se cobra la vida de civiles gazatíes, ya que el pasado 4 de marzo cinco civiles murieron y varios resultaron heridos por el impacto de los palés de ayuda humanitaria tras no abrirse los paracaídas en ciudad de Gaza.
Por su parte, la agencia oficial palestina Wafa informó de la muerte de treinta palestinos tras un bombardeo israelí contra una casa familiar cerca del complejo médico Al Shifa, donde el asedio israelí sigue por noveno día consecutivo.
El Ejército israelí, no obstante, insiste en que sus operaciones militares dentro del complejo médico no van dirigidas contra “pacientes, personal médico y civiles”, y asegura haber matado a unos 170 “terroristas” e interrogado a unos 800 sospechosos, de los que más de 480 serían afiliados de Hamás y la Yihad Islámica. Lea aquí: Delegación israelí viajará a Catar para negociar una tregua en Gaza
En Rafah, en el extremo sur del enclave donde hay 1,4 millones de personas hacinadas, las bombas israelíes también siguen impactando, según Wafa, mientras la comunidad internacional y los civiles temen que el anunciado asalto de la ciudad por parte de las tropas israelíes llegue en cualquier momento.
“Varios ciudadanos resultaron heridos tras un bombardeo de artillería en el barrio de Al-Nasr, al noroeste de Rafah”, agregó la agencia palestina.
Desde el ministerio gazatí recuerdan que las cifras no recogen la realidad total del enclave puesto que calculan que al menos hay 7.000 personas bajo los escombros, donde los equipos de rescate y las ambulancias no pueden llegar por la intensidad de los bombardeos o porque no pueden localizarlos por la inestable cobertura.
