“Ser afiliado es una distinción especial que la Junta Directiva de la Cámara de Comercio de Cartagena concede a un empresario por las garantías de seriedad y responsabilidad que ofrece en el desarrollo de su actividad empresarial…;con el fin de obtener mayores beneficios, servicios especiales y atención preferencial”. Así promociona la CCC la afiliación, sin mencionar un gancho mayor, el electoral: si los afiliados llegan al 10% de los registrados, la Junta es elegida sólo entre aquellos.
Por esta época, las empresas “distinguidas” debemos decidir si seguimos afiliados y siempre nos surgen 2 preguntas: ¿los beneficios superan el costo de la afiliación?, ¿ya llegamos al porcentaje anhelado? El no rotundo, en ambas, preocupa:
La “gabela” del los certificados gratis se restringe “hasta el monto total de la cuota de afiliación” (que es muy cara); la gratuidad de formularios, noticiero electrónico y publicaciones agrega poco valor (y no hay tiempo de leerlas); la caja para afiliados “preferencial” no es atractiva (todas deberían serlo). Solo empresas que alquilen salones y equipos obtienen algo de ahorro (muy pocas).
Las empresas que sentimos estar poco representadas en la Junta de la CCC o aquellas que poco les importa la CCC (son mayoría a juzgar por la gigantesca abstención), tenemos en la “votación por afiliados” una oportunidad enorme y desperdiciada para mejorar la representatividad y pertinencia en dicha Junta, permitiendo que lleguen empresarios de todas las apuestas competitivas de la ciudad, hoy ausentes. Es justo reconocer que el vacío enorme de liderazgo de los gremios locales ha sido hábil y legítimamente llenado por comerciantes pequeños, importantes en cantidad (con votos y maquinaria), pero sin ser de “sectores estratégicos para la competitividad”, que deberían ser obligatorios por Ley en dichas juntas.
Barranquilla, con 2.357 afiliados, supera el envidiable 10% (10 veces más que en la CCC); por eso no soportan el show proselitista de Cartagena cada dos años. A propósito, el pasado 7 de febrero el presidente Santos cambió a varios de sus representantes en la Junta de la Cámara de Comercio de Barranquilla: es hora que repita la dosis en la CCC para oxigenar su junta con nuevos líderes empresariales con visión.
Al cierre de 2010 había 21.543 matrículas activas en la CCC, escasamente 1% eran afiliados (237) y se extinguen año tras año... Piedad Rojas, la nueva y muy pilosa Presidenta de la CCC, está empeñada en superar esta debilidad, cambiando el enfoque de la afiliación: debería empezar por una disminución drástica en la tabla de cuotas “espanta afiliados” que fijó la Junta de la CCC: en promedio un empresario local paga de 3 a 5 veces más que sus pares en Bogotá y Medellín, así sea una empresa unipersonal del rango más bajo o una grande (> $5.000 millones en activos). ¿Es costosa para evitar llegar al 10% de afiliados?
La nueva administración de la CCC también propone crear “una nueva marca para los afiliados con el fin de identificarlos como un Club, con beneficios mucho más estructurados a la medida de sus necesidades”. Ojalá sus buenas intenciones no sean obstaculizadas por el otro “club cerrado” que tiene en su misma Junta y la apoyen sin temores. Hay que evitar que la figura del “afiliado” corra la suerte triste de la lechuza, extinguida a patadas.
*Ing. Civil y MBA, Directivo Empresarial
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