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Columna

España, oscuro panorama

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La economía de la eurozona se expone nuevamente a ver llegar al fondo de la crisis de uno de los países miembros de la Unión Europea. España continúa en un proceso de agudización de su crisis económica que padece desde hace más de tres años y cuyos orígenes se remontan a un pasado lejano, ya que obedecen a políticas económicas arcaicas que aún siguen vigentes (un Estado con excesivo gasto público y alto endeudamiento). 
España, considerada la cuarta economía de la región, afronta una coyuntura delicada en la cual ve como única tabla de salvación para evitar la cesación de pagos a la deuda externa (entrar en default), el rescate por parte del Banco Central Europeo (BCE). Su deuda pública se acerca al 90% del PIB, aproximadamente 990.000 millones de euros, en medio de un grave panorama de malestar social y recesión. Con los índices de desempleo del 24% y con una población agobiada por la incertidumbre del futuro económico, el Ejecutivo acude a medidas de contracción económica tales como el aumento de IVA del 18 al 21%, el recorte sustancial del gasto público, la eliminación de subsidios en algunos sectores y la eliminación de beneficios laborales a los empleados públicos, que están afectando la demanda agregada y generando un levantamiento social a través de protestas y marchas del pueblo español a través de sus organizaciones sociales. Además de esto existe una expectativa negativa de crecimiento económico, que para este año se prevé en –1,5%. 
Luego de muchos años de un boom inmobiliario, se suma también a la crisis un altísimo stock de inmuebles cercano a 1,2 millones de unidades inmobiliarias entre terminadas y sin terminar, de muchas empresas constructoras que se declararon en quiebra, y que expusieron a muchas entidades crediticias a enfrentar gravísimas situaciones financieras. A su vez los continuos desalojos y remates de  los inmuebles ponen a la población en una dramática situación social de empobrecimiento, que ejerce presión sobre un posible estallido y protesta social. Igualmente contribuye con la grave crisis, la situación de algunas comunidades autónomas cuya deuda se acerca a 150.000 millones de euros, factor que profundiza los problemas también a escala territorial. 
Al analizar de manera general estos factores que conducen la economía española, es necesario contrastar esta situación con lo sucedido en Grecia recientemente. Grecia, antes de acudir al salvamento de 300.000 millones de euros entregados por parte del BCE, mostraba un panorama similar aunque más gravoso. Su deuda pública estaba cercana al 113% del Producto Interno Bruto, hubo un aumento desmesurado del gasto público y un excesivo endeudamiento externo, una dramática reducción de los ingresos fiscales con altos índices de desempleo y de malestar en la población, mala administración y corrupción política.
Se puede determinar de esta manera que existen factores comunes entre las crisis de ambos países, y que podrían desatar como ocurrió en Grecia en la práctica, una quiebra del país ibérico. Lo que vendrá estará determinado por la efectiva cooperación y ayuda financiera de mecanismos regionales como el Fondo Europeo de Estabilización Financiera y el Mecanismo Europeo de Estabilización, lo que pone a prueba una vez más la continuidad de la Unión Europea y la supervivencia del Euro.  

*Abogado especialista, ex-diplomático ante la ONU.

ricardo@velezbenedetti.com

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