Luego de su ablución de manos, el maestro Mario Mendoza preguntó: “¿qué significa la palabra enfermo?” El silencio reflejó la ignorancia de la audiencia y le obligó a aclarar algo básico. “Enfermo viene del latín infirmus, compuesta del prefijo de negación (in) y firmus (firme), o sea, el que no está firme”.
La Ley 100 cambió muchas cosas en 20 años. Entre ellas la relación entre médico y paciente. Estableció el artículo 160, derechos y deberes del paciente, que de muy poco sirvió. Las palabras enfermo y paciente (que tiene paciencia y que sufre) no eran las más adecuadas para una ley mercantil y las reemplazaron por otras como cliente (persona que compra o que accede a un producto), sinónimo de usuario o consumidor.
En esta relación debemos incluir personal de salud, enfermeras, auxiliares, etc. quienes tienen, frecuentemente, más relación con el paciente. Será una perogrullada pero el mundo cambió tanto que la avalancha de conocimientos técnicos y científicos desplazaron la formación ética, humanista y social. Esto es igual de válido tanto para el médico como para el paciente. Por ello, ambos no son lo que eran antes y probablemente nunca han sido. Nunca hubo ángeles, pero tampoco demonios en esta relación.
La relación médico paciente debe basarse, según la ley, en 6 aspectos: libertad de elección, idoneidad, diálogo, empatía, continuidad y no ser influida por aspectos económicos.
1. La realidad no permite al paciente elegir libremente médico o institución. No existe autonomía. En Cartagena, la reducida oferta y la carencia de servicios son determinantes mayores en esta supuesta elección.
2. Idóneo (adecuado o apropiado): Falta mucho para implementar la ley 1164 de 2007 sobre el Talento Humano en Salud. La cantidad del recurso dista mucho de ser la necesaria. El personal es contratado por bolsas de empleo, cooperativas, etc., inventadas para evitar vinculación laboral y garantizar mano de obra barata. 60 por ciento de los médicos trabajan con contratos a destajo.
3. Diálogo: ¿cómo comunicarse cuando las exigencias de tiempo y lugar lo impiden? Los médicos son obligados a cumplir con horarios y atender más de 4 pacientes por hora y más de 30 pacientes por jornada.
4. Empatía: es la capacidad cognitiva de percibir lo que otro individuo puede sentir. ¿Cómo hace un médico de la ESE Cartagena para lograr empatía cuando su integridad y su vida corren peligro?
5. Continuidad: la productividad llevó a que el paciente no tiene su médico. En pocos meses debe exponer su intimidad a 4 o 5 médicos y padecer el carrusel de dilaciones antes de recibir la atención merecida.
6. No ser influida por aspectos económicos. ¿Tengo que decir algo de esto? El negocio es tal que el personal de salud puede convertirse en agente mercantil. ¿En qué otra actividad humana es costumbre adeudar 3 a 8 meses de salario y aún así exigir?
Hace varios lustros el Dr. Orlando Bustillo Arrieta me hizo una apreciación sabia: “Algún día, todos seremos pacientes, pocos somos médicos. En la salud ahora hay un triángulo: paciente, médico y empresas (EPS, IPS, etc.). En ese triángulo los únicos actores obligatorios son el paciente y el médico, los otros sobran y muchas veces estorban”. En forma quijotesca trató de que así fuera, hoy es otra utopía más.
Emanuel, E. JAMA, 1995;273(4):323-329.
http://www.medicolegal.com.co/pdf/esp/2001/7/2/leg_jur_4_v7_r2.pdf
*Profesor Universidad de Cartagena
