La elección del Papa argentino Jorge Mario Bergoglio es un orgullo para los latinoamericanos que si bien tenemos nuestras reservas de la humildad argentina, no cabe duda que el Papa Francisco es una persona humilde como lo fue San Francisco de Asís, sin que ello se confunda con la falta de templanza de temperamento de la que ya ha dado muestra.El hecho de subirse en bus y otras muestras de sencillez y sensatez alcanzaron a ser interpretadas en determinado momento como la típica pantallería del altivo que pretende ser humilde y causa impacto de confrontación; pero no; no es el caso del Papa quien por siempre ha dado señales y ha tenido un comportamiento de austeridad que en buena hora llega a la santa iglesia de Roma, muchas veces desbordante en sus lujos y ostentación.
El Papa político apolítico en lo referente a su relación con la clase política, en especial de su país, demarca otra forma de seguir los verdaderos preceptos de nuestro señor Jesucristo, que fue un gran político del bien y la justicia, que esperamos Francisco implemente en lo que le queda de papado .
Teso, pinta el Papa, veremos quién puede más, si las mafias de poder incrustadas en la iglesia bajo el nombre de la fe o las ganas y preparación de este hombre que va a necesitar mucho, pero mucho del Espíritu Santo y de la Santísima Virgen.
La Iglesia Católica ha estado de una u otra forma en decadencia y es así como el soporte en verdad lo estamos dando los latinoamericanos, que recibimos con mucho entusiasmo al nuevo Papa, y sabemos que no nos dejará mal, siendo Latinoamérica un territorio de pobreza donde solo en Colombia nos dan la noticia que dos millones de niños de cero a cinco años están en extrema pobreza y ante ello la Iglesia colombiana ha estado más pendiente de la política tradicional que de su misión apostólica.
¿Qué que puede hacer el Papa ente esto? Mucho. Es una fuerza de poder influyente sin lugar a dudas. Un papa exigiendo y presionando por la equidad a nivel mundial, algo logra; y Francisco tiene todo para hacerlo, el momento es único.
La importancia de este Papa no está precisamente en si se sube o no a un bus, que no es más que un simple destello de la forma revolucionaria que debe albergar Francisco; es allí donde realmente radica la esencia de su papado, que debe colocar en marcha inmediata y hasta “atropelladora” debido a su avanzada edad, lo que nos habla de la premura para adelantar el trabajo, antes que el agotamiento propio de la edad lo venza.
Los pederastas, no solo que los que se han albergado en la Iglesia, la recuperación de valores de la familia y de la sociedad en general, son indispensables en este maremágnum de corrupción y antivalores que nos taladran cada día más nuestra malograda sociedad.
Equidad, equidad, equidad; el Papa no nos puede defraudar, debe aplicar todas sus fuerzas en este el mal del siglo XXI, donde los ricos cada día son mas ricos y los pobres más pobres y además de pobres, ultrajados.
No es que albergue todas mis esperanzas en que para enderezar el mundo se esté dependiendo de un Papa; pero si prefiero tener la luz de esa esperanza que las tinieblas de no poseerla. ¿Ilusión?: Muy probablemente.
Médico y analista político
gusmonfe@hotmail.com
