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Los otros

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AARON ESPINOSA ESPINOSA
03 ENE 2014 - 12:02 AM

La Universidad Tecnológica de Bolívar acaba de publicar Pobreza rural y desarrollo humano en Cartagena de Indias, un libro que recoge los resultados de otra Cartagena, la de una “nueva” ciudad que, según dicta el lugar común, “no aparece en las postales” ni en los relatos contemporáneos de la ahora Fantástica.

La publicación, auspiciada por la empresa Equión Energía, muestra el perfil socioeconómico y la propuesta para el desarrollo humano del 60% de los habitantes de la zona rural de la ciudad, incluyendo la insular (Lo rural: lugar de descanso, de expansión inmobiliaria y otras inversiones).

El estudio permite suplir una de las graves y frecuentes carencias de la buena planeación y del ejercicio ciudadano: la falta de información sobre esta zona. Nueve corregimientos (Arroyo de Piedra, Arroyo de las Canoas, Bocachica, Caño de Oro, La Boquilla, Manzanillo del Mar, Punta Arena, Punta Canoa y Tierrabomba) tienen hoy una encuesta de calidad de vida representativa por localidad y un análisis del desarrollo local construido por sus propias comunidades.

Lo primero que resalta del estudio es el grave impacto de la pobreza: la de ingresos afecta, en promedio, el 59% de sus habitantes, siendo muy preocupante en Tierrabomba (86%), Bocachica (68%), Arroyo de las Canoas (67%), y Punta Canoa (61%). En la zona urbana es del 32,7%.

La pobreza extrema –cuando no hay ingresos suficientes para alimentarse bien- es cuatro veces más elevada que en la cabecera. En Tierrabomba afecta al 52% de la población, en Bocachica al 37% y en Arroyo de las Canoas al 28%.

La baja calidad de trabajo, el embarazo adolescente, el no acceso a servicios públicos ni a la anticoncepción moderna, y la residencia en territorio insular explican mayormente el riesgo de ser pobre de los pobladores.

Como podrá percatarse el lector, el desarrollo humano en el territorio rural es frágil y desigual, en clara desventaja con los grupos sociales del mundo urbano de Cartagena. La pregunta es: ¿qué han hecho los sucesivos gobiernos, el Estado, para generar capacidades y ofrecer oportunidades a estas personas?

Las políticas públicas históricamente han excluido a los corregimientos y veredas de los procesos de acumulación y reproducción de la riqueza, pero también ha fallado el modelo de gestión del desarrollo de estas localidades.

Las organizaciones comunitarias, el mayor activo con que se cuenta hoy, se reconocen como sujetos de derechos, y saben que han recibido un tratamiento inequitativo por parte del Estado y sus instituciones.

Una buena manera de iniciar el año es pensar en los demás, en los otros cartageneros que deben contar, especialmente a la hora de las acciones.

*Profesor investigador, UTBA EMPRESARIAL
aespinosa@unitecnologica.edu.co

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