Según algunos neurocientíficos parece que es muy fácil ser feliz. La felicidad tiene métodos o maneras para llegar con facilidad a ella. Es muy posible, según sus teorías, amoldar, basado en su plasticidad, el cerebro para la felicidad. Experimentos con niños demuestran que manejar una buena inteligencia emocional, es decir control y gobierno de las emociones, es el camino expedito para llegar a ella.
Es posible que se pueda entrenar el cerebro, así sea viejo, para reaccionar bien a las emociones que llevan a la felicidad.
Según los especialistas, no es la conocida fórmula de salud, dinero y amor la que nos puede llevar a ella. Dicen estos sabios, con respecto al dinero, que las gentes después de que se han suplido unos mínimos aceptables, ya el dinero no puede producirla más y es por eso, según estadísticas, que la clase media del mundo es la más feliz, porque el dinero ya no alcanza a producirles las satisfacciones que creen obtenerse con él. En algunos países se han creado asociaciones de hijos de ricos y millonarios que llevan una vida infeliz y sin sentido. Tanto, que muchos se han suicidado.
Solo, según los científicos, un comportamiento comprometido con la vida; darle un sentido a la existencia, teniendo ciertas motivaciones en causas nobles; y el tener un comportamiento agradable y agradecido, lleno de buen humor y compañerismo, es decir con una buena dosis en la relaciones con los demás, hace que la gente sea más feliz. Increíblemente también demuestran las estadísticas que la gente que es feliz tiene mejor salud, y es menos proclive a las enfermedades. De allí que ser feliz espanta de manera casi mágica los sufrimientos de una mala salud. Por eso algunos expertos definen la felicidad como la ausencia del miedo.
Las estadísticas demuestran que las gentes que pertenecen a grupos sociales o subgrupos, de cualquier tipo que sean, son más propensas a ser felices.
También dentro de esta formula tripartita de vida comprometida, vida con sentido y vida agradable o agradecida, tener una pareja y vivir en un entorno familiar amigable ayuda mucho a conseguir la esquiva felicidad.
Así que los invito, al buscar ese gran paradigma que es la felicidad, a estar comprometidos con lo que hacemos; a llevar una vida con mucho sentido y propósitos loables. Y a tener una vida alegre y agradecida, con muy buenas relaciones con los demás.
Es posible hacer en Cartagena el Congreso Internacional de la Felicidad. Existen en el mundo sabios, neurocientíficos, filósofos cuánticos y expertos en felicidad que podrían entrenarnos a buscar tan estimable propósito.
*Rotaremos este espacio entre distintos columnistas para dar cabida a una mayor variedad de opiniones.
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