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Columna

Omnívoro cultural local

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Hubo un tiempo en que era posible identificar a una clase social con una oferta cultural específica. La oferta artística, afirma Zygmunt Bauman, definía la clase social, segregaba las clases y permitía manifestar pertenencia a esa clase. Eran los tiempos del “unívoro cultural”.

El sociólogo Pierre Bourdieu lo describe así: “Las obras de arte destinadas al consumo estético indicaban, señalaban y protegían las divisiones de clases”… “La cultura se manifestaba como instrumento útil concebido a conciencia para marcar diferencias de clase y salvaguardarlas: como una tecnología inventada para la creación y la protección de divisiones de clases y jerarquías sociales”.

Hoy, los estudiosos de la sociología del consumo plantean una teoría alternativa. En un estudio liderado por John Goldthorpe, se “llegó a la conclusión que ya no es posible diferenciar fácilmente a la élite cultural de otros niveles más bajos en la correspondiente jerarquía mediante los signos que otrora eran eficaces”.

Los gustos artísticos de las nuevas clases dominantes se mueven desde la alta cultura hasta las subculturas populares. Existe un sujeto que consume una amplia gama de capital cultural; estamos ante lo que el profesor Richard Peterson denomina: “omnívoro cultural”.

En Cartagena de Indias, es posible encontrar a ciudadanos que abren el año disfrutando de los conciertos del Festival de Música Clásica y horas después gozan en la Plaza de Toros con Juan Luis Guerra, Carlos Vives y Silvestre Dangond. Que van a un conversatorio en el Hay Festival con un premio Nobel de literatura y al llegar a casa, leen una reciente edición de la poesía del Tuerto López.

Este nuevo consumidor aprecia las películas del Festival Internacional de Cine; así como, las Fiestas de la Independencia con su música novembrina; una obra de teatro en La Reculá del Ovejo, o un encuentro de champeta criolla; la ópera de Las Bodas de Fígaro tanto como un evento de danza urbana.

En el gobierno distrital debemos prepararnos para atender las preferencias culturales de esta nueva intelectualidad omnívora, que consume tanto las formas artísticas populares como las elevadas. Que lee a Umberto Eco mientras se mueve en Facebook, Twiter y Whatsapp.

El omnívoro cultural nos abre espacios para reconocer el valor de todas las manifestaciones artísticas en Cartagena, facilitar el diálogo intercultural al que desde el IPCC le apostamos para fortalecer nuestra memoria e identidad, y consolidar -desde el reconocimiento de los otros- la construcción de la paz en nuestro territorio.

*Directora Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, Doctoranda en comunicación, magister en comunicación, comunicadora social.barnedor@unicartagena.edu.co

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