Columna

Redes, paz e inseguridad

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LUIS CARLOS DÍAZ
07 OCT 2016 - 12:00 AM

Luego de conocerse los resultados del plebiscito que desaprobó los acuerdos con las Farc, las redes sociales fueron la plataforma de álgidas discusiones. Basta una rápida revisión de Facebook o Twitter para conocer la opinión de nuestro círculo social sobre los resultados del pasado domingo. Que los del Sí son brutos, que los del No ignorantes, que esto y lo otro.

En Cartagena, además del plebiscito, hechos como la reciente ola de inseguridad también suscitaron acalorados debates en estos espacios. Atracos a restaurantes, balaceras y homicidios generaron entre los ciudadanos una evidente preocupación por su bienestar.

A menos de 15 días de los hechos parece que los hubiéramos olvidado. Tal vez sea porque la firma del acuerdo en el Centro de Convenciones tuvo un efecto positivo: cerca de 1.500 policías llegaron a la ciudad para “blindarla”. Los puestos de control abundaban. Había policías en cada esquina.

Los cartageneros sentimos por unos cuantos días que la seguridad había mejorado. La aprehensión ante tan complejo problema cesó y la atención se puso –entre otras cosas– en el susto de Timochenko por el sobrevuelo de un avión bombardero en momentos en que pronunciaba su discurso. 

¿Aquel evento en el Centro de Convenciones y los resultados del plebiscito nos hicieron olvidar de la malsana percepción de inseguridad?

Recordemos que para aliviarla las autoridades decretaron la prohibición de parrillero en algunos barrios de la zona norte. Una clara posición sobre esta decisión la expuso en este diario el columnista Jaime Bonet, para quien este tipo de políticas no son incluyentes: “La inseguridad del sector turístico preocupa y debe ser objeto de medidas preventivas [...] hay también una alta inseguridad en zonas muy vulnerables […] y, sin embargo, no se conocen medidas de prevención allí”.

La exclusión resalta al observar los reportes del COSED: los barrios en los que más homicidios se reportan son Olaya, Nelson Mandela, y el Pozón. Ninguno de ellos pertenece a la zona norte.

Además de no ser excluyentes, las medidas no pueden ser temporales. Nuestra seguridad no puede seguir supeditada a esporádicos eventos realizados en la ciudad. No deberíamos depender de la llegada de Obama, Timochenko o del presidente de la República para sentirnos seguros. Ya que nuestros impuestos se dedican a financiarla, los logros deberían perdurar.

Entre tanto, roguemos que en las redes sociales la inseguridad no vuelva a estar de moda. No porque la hayamos olvidado, sino porque logremos mitigarla.

Profesor, Facultad de Economía y Negocios, UTB
ldiaz@unitecnologica.edu.co

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