A 27 años de aprobarse la Convención de los Derechos del Niño (20 de noviembre de 1989), a 6 años de la elaboración de la Política pública para la infancia y la adolescencia en Cartagena “Voces escuchadas, voces que deciden” por parte del Consejo de Política Social (2010) y a cinco meses de haberse acordado el Plan de Desarrollo 2016-2019 Primero la gente, Cartagena está en deuda con los niños, las niñas y sus derechos humanos.
El Distrito debe la revisión rigurosa, con su participación, de los avances conquistados con la ejecución de la política pública distrital y la formulación de una política nueva como lo plantea el plan de desarrollo Primero la gente. La ciudad debe a su niñez la formulación, implementación y seguimiento de políticas, planes, programas, subprogramas, proyectos y acciones Un Metro Diez, a su altura y alcance, de calidad, articuladas, intersectoriales, e interinstitucionales que apunten a mejorar su calidad de vida y al ejercicio de sus derechos, de sus derechos a una vida digna, al desarrollo, a la ciudad, a la formación integral, al juego, a la bicicleta y a la participación. La ciudad y la ciudadanía joven y adulta le debe a la niñez y adolescencia respuestas que fortalezcan no solo el ámbito familiar sino los ámbitos ambiental, barrial, comunicativo, cultural, económico, educativo, político y social.
La ciudad debe a los niños y las niñas de todas las localidades y estratos más y mejores espacios para la lúdica, la participación y la incidencia en su propio desarrollo. Debe ludotecas, parques y consejos de infancia y adolescencia locales, sectoriales, barriales y educativos en la ciudad, pueblos e islas. Así como también debe fortalecer el Consejo de Infancia y Adolescencia Distrital, para cumplir el artículo 12 de la Convención de los Derechos del Niño que dice que los niños tienen derecho a expresar su opinión cada vez que se tomen decisiones que les afectan y que su opinión debe tenerse en cuenta de manera adecuada. La ciudad debe atender que piensan, dicen y proponen los niños y las niñas, pararles bolas, parar las orejas, crear la figura de personas oidoras en todas las dependencias públicas y privadas, empezando por la Alcaldía Mayor de Cartagena y sus dependencias.
Es hora de que Cartagena de Indias pague la deuda con sus niños y niñas quienes están cobrando a diario, a quienes si no se les paga hoy, pasarán mañana cuenta de cobro cuando sean jóvenes o adultos, como viene ocurriendo.
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