El problema de la movilidad en Cartagena parece no tener solución definitiva. A pesar de los beneficios de Transcaribe, más cuellos de botella esperan ser resueltos.
El más crítico, quizá, es el causado por el gran número de motocicletas que transita por la minúscula y deteriorada red vial. Según el DATT, en la ciudad están matriculadas poco más de 60.000; si a ellas se suman los conductores de municipios cercanos, ascienden a 70.000. El mayor problema radica en que a diario ruedan por las calles casi el doble de lo debido.
Concluir esto no es tan difícil si se tiene en cuenta que la ciudad implementó el pico y placa para motos, pero muchas no cumplen con la regulación.
Tan serio es el problema, como pocos los controles. Son esporádicos los puestos de control vehiculares que vigilan el cumplimiento de la norma y pocos los casos en que los patrulleros detienen a los infractores.
No sólo se trata del “generoso” aporte que las motocicletas hacen al caos de la movilidad en Cartagena. También de los riesgos que corren los peatones por culpa de motociclistas que se suben a los andenes para evitar trancones, y de la imprudencia y el desconocimiento de normas mínimas de circulación, como no hacer sobrepasos por la derecha.
Otro problema mayor son los accidentes de tránsito. En 13 de cada 20 de ellos hay una motocicleta involucrada. Sin duda, su aporte al número de muertes en las calles es significativo. Razón no le falta a quienes dicen que “si vas a comprar una moto, compra de inmediato tu ataúd”.
Ni hablar del número de robos, atracos y casos de fleteo, que se reducen sustancialmente el segundo y el último viernes de cada mes, cuando, por ley, las motos no pueden circular. Es decir, a ellas también se les atribuye una parte de la inseguridad.
A pesar de implementar el pico y placa y el día sin moto, Cartagena parece alejarse del ejemplo de Barranquilla, donde se controló el mototaxismo con regulación y oportunidades. En cambio, se acerca a los peores ejemplos: Montería, Lorica y Sincelejo, donde las motos son, por lejos, el principal medio de transporte.
Según Cartagena Cómo Vamos, entre 2013 y 2014 el número de motos en Cartagena aumentó el 18%, y entre 2014 y 2015, el 13%. Este descontrolado crecimiento es uno de los peores escenarios para la ciudad: empeora la movilidad y aumentan la inseguridad y los accidentes. En otras palabras, más motos se traducen en más problemas.
Es hora de que las autoridades tomen cartas en el asunto.
*Profesor, Facultad Economía y Negocios- UTB
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