El plan de desarrollo de la Alcaldía de Cartagena contempla un programa de “Vegetación, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos” cuya finalidad es “facilitar la adopción y ejecución de un Plan de Silvicultura urbana, capaz de reducir el déficit de árboles en la ciudad y mejorar el ambiente urbano” con una inversión de $188,177 millones de pesos durante el cuatrienio.
Como primer paso para lograr este objetivo, se decretó la adopción del Plan de Silvicultura Urbana, liderado por el Establecimiento Público Ambiental (EPA), con la participación de numerosas entidades, personas y grupos ambientalistas durante el 2016. A la fecha desconocemos la última versión del documento, incluyendo las numerosas contribuciones voluntarias de la sociedad civil bajo la figura de “Comisión Técnica de Revisión”. Adicionalmente nos preocupa su implementación. En este sentido, la semana pasada conocimos la iniciativa de Barranquilla que, asociada con la empresa privada, no solo lanzaron un ejemplar, el “Manual de Silvicultura Urbana”, sino que lo implementaron de manera maravillosa en el proyecto piloto Parque Palmas del Río.
Por otro lado, el plan debería abarcar la delimitación y georreferenciación de áreas y suelos, y la formulación e implementación de planes de manejo de los ecosistemas del Distrito. Desconocemos la caracterización microclimática del Distrito de Cartagena y más aún la delimitación de sus ecosistemas (transformados) como guía fundamental para sembrar especies adaptadas a cada uno de ellos, entre los cuales deberíamos encontrar, por ejemplo, playas y playones, manglar, bosque seco tropical y bosques riparios de caños y arroyos.
En cuanto a la selección y categorización de especies aptas para la arborización urbana, encontramos deficiencias científicas inaceptables. El total de 123 especies seleccionadas es muy bajo. Hay una oferta más grande de especies y varias importantes no aparecen. Algunas de las seleccionadas no son aptas para la región; 47 especies tienen el nombre científico mal escrito; varios nombres científicos no corresponden a la especie a la que creemos se refiere; muchos nombres comunes no corresponden a las especies según los nombres científicos y en su mayoría no son de uso común en la región.
Si bien el Plan de Silvicultura Urbana es un avance al cumplir metas del Plan de Desarrollo, aún falta mucho trabajo para tener una ciudad que cumpla con los mínimos aceptables en términos de arborización urbana, especialmente cuando la meta del Plan de desarrollo es sembrar 20,000 nuevos árboles. ¿Cuáles son, dónde y cómo se sembrarán, y con qué presupuesto?
