Columna

Guerreros

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CARLOS DÍAZ ACEVEDO
31 ENE 2018 - 12:00 AM

Romario Guerrero Sandoval murió en Cartagena el 17 de noviembre de 2017, el mismo día que cumplía 21 años de edad, con síntomas de leptospirosis. El 28 de enero de 2018 murió su hermana María Camila a la edad de 17 años bajo la misma sospecha.

Una de las últimas fotos de Camila es una selfie junto con su madre Margarita Sandoval el día del cumpleaños de esta en enero. María Camila fue enterrada ayer 30 de enero, día del cumpleaños de su padre Juan Carlos Guerrero. La muerte de los dos jóvenes ha estado relacionada con hechos de vida de ellos mismos y de sus padres.

Estos dos pelaos estaban en la flor de su juventud, eran los mayores de 4 hermanos, eran uno para el otro, amigos de sus amigos. Romario cursaba primer año de Derecho y Camila terminaría su bachillerato este año. Honraban su apellido Guerrero, hasta los últimos momentos de sus vidas lucharon contra las adversidades, no desfallecieron, pero al final fallecieron. 

Familiares, amigos, vecinos y cuerpos médicos abrigábamos la esperanza de que salieran victoriosos. Ahora nos queda la solidaridad y acompañar al resto de la familia Guerrero Sandoval. Deseaba una historia con final feliz y de salvación que tanto necesita esta familia golpeada por la muerte a través de formas violentas, enfermedades y un accidente de tránsito.  

Ante la muerte de Romario, todos los actores del sistema de salud distrital, departamental y nacional (IPS, EPS, Unidades Notificadoras, Instituto Nacional de Salud y Ministerio de la Protección Social) debieron activar desde noviembre de 2017 el Protocolo de Leptospirosis, del Instituto Nacional de Salud pública, para notificar, recolectar y analizar los datos que orienten las medidas de prevención y control de los casos de leptospirosis. 

Ante la muerte de los hermanos se debe establecer la realidad del evento, detectar y remitir nuevos casos relacionados, identificar y modificar los factores de riesgo y mortalidad, asegurar el seguimiento al tratamiento, interrumpir las cadenas de transmisión, generar estrategias de mejoramiento y control. Las IPS y EPS deben garantizar la detección temprana, facilitar su diagnóstico temprano, el tratamiento oportuno y reducir su duración y daños. El Ministerio de la Protección Social y el Instituto Nacional de Salud deben dar asistencia técnica al Distrito, entre otras acciones planteadas por el Protocolo de Leptospirosis.

Hago un llamado urgente, necesario y desesperado para que este Protocolo no quede en el papel y se eviten más muertes.

*Lingüista, Literato y Comunicador para el Desarrollo

puntos_de_encuentro@hotmail.com

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