Hace unos días un periódico regional incluyó en su sección económica la nota “Los siete proyectos estratégicos para que la Costa crezca”. Semejante titular llamó mi atención y leí para conocer cuáles son las obras que harían posible el anhelado crecimiento de la región. Para mi sorpresa me encontré que cinco de los siete proyectos tienen una incidencia directa sobre Barranquilla y no necesariamente una dimensión regional. Valdría la pena que la prensa regional tuviera un pensamiento más de integración al hablar del crecimiento del Caribe.
La proyectos fueron: (i) la Ruta del Sol II, que cubriría 528 kilómetros desde Puerto Salgar (Cundinamarca) a San Roque (Cesar) y que requiere vigencias futuras por $381 mil millones; (ii) el Nuevo Puente Pumarejo, que necesita $620 mil millones; (iii) la APP del Río Magdalena, que aseguraría dragar el canal de acceso al puerto de Barranquilla y que comprometería vigencias futuras por $2,2 billones; (iv) el Puerto de Aguas Profundas en Barranquilla, que se haría con una APP por USD $970 millones; (v) la Ruta Caribe II, que tiene 79 kilómetros de segunda calzada en la vía de La Cordialidad a través de una APP por $1,44 billones; (vi) el Metro Ligero de Barranquilla, que tiene proyectada un APP por $1,6 billones; y (vii) la vía Barranquilla a Ciénaga, que contempla unos viaductos a cargo de la Nación y el resto mediante otra APP con una inversión de $1,0 billón.
¿Realmente son estos los proyectos estratégicos para que la Costa crezca? Pareciese que el grueso de esas inversiones estaría muy focalizado en Barranquilla y que no necesariamente asegurarían un mayor desempeño en todos los departamentos del Caribe.
¿Cómo impactarían en La Guajira, Sucre, San Andrés o Córdoba, donde ni siquiera habrá inversiones? Algunos tendrán impactos en Cesar, Magdalena y Bolívar, pero están más dirigidos a mejorar la conectividad de Barranquilla, algo que es entendible que haga la dirigencia barranquillera, tal vez con un pensamiento muy orientado al mercado interno y no al sector exportador.
Es importante que el Caribe debata sobre sus proyectos estratégicos para crecer, los cuales deberían tener una estrategia de desarrollo. Probablemente al Caribe le convenga una economía nacional más abierta, que incentive el desarrollo de bienes y servicios para exportar. En esta visión puede ser más estratégico eliminar las barreras paraarancelarias e institucionales al comercio exterior y mejorar el capital humano regional. Esto permitiría insertar nuestra economía en la cuarta revolución industrial, donde convergen las tecnologías digitales, físicas y biológicas, que serán el principal motor del crecimiento económico en los próximos años.