Algo de consternación causó en Cartagena (y seguramente en la Región Caribe) el que nuestras salas de cine no estén exhibiendo el documental “Yo no me llamo Rubén Blades”, considerando la cantidad de seguidores que en esta ciudad tiene el gran cantautor.
El pasado 13 de septiembre, fecha en la que se había anunciado el estreno en las salas de Cine Colombia, los cartageneros se quedaron con un palmo de narices, cuando se enteraron que la cinta solo sería exhibida en teatros de Bogotá, Cali y Medellín.
Ante una exclusión como esa, solo queda pensar que tal vez los funcionarios de Cine Colombia creerán que la Región Caribe no tiene el suficiente público interesado en la vida de Rubén Blades, como sí podría haberlo en las ciudades que están disfrutando el documental.
Si es así, toca entonces informarles que nada más entre Barranquilla, Cartagena y Sincelejo, existe el suficiente público para llenar los teatros que estén presentando la vida del autor de Pedro Navaja, quien tiene seguidores repartidos entre estudiantes, musicólogos, investigadores, coleccionistas y los propios músicos que interpretan los aires afrocubanos, quienes pagarían lo que fuera por no perderse de una función de tantos kilates.
En el caso de Cartagena, el mismo Rubén Blades se mostró sorprendido durante sus dos visitas, pues (según sus propias palabras) no tenía la menor idea de que su obra musical tuviera tanta acogida en una ciudad que, por muchos motivos, se le parece a su natal Ciudad de Panamá.
Los mismos ciudadanos del interior del país fueron testigos de la enorme fanaticada que tiene el vate canalero en la capital de Bolívar, cuando asistió al Teatro Adolfo Mejía en una de las ediciones del Hay Festival; y cuando vino, en calidad de ministro de Turismo del gobierno panameño, aunque intentando esquivar al público que trataba de desviarlo un poco de sus actividades de empleado estatal.
El que los cartageneros no hayamos sido incluidos en el estreno de este documental, induce a preguntarse: ¿qué tan cierta es la mítica propaganda según la cual Cartagena es el mejor destino turístico de Colombia, si hasta para ver una película tenemos que esperar que los canales de televisión privada la muestren en diferido? O, en el peor de los casos, que un osado piratero la riegue por la calle, aunque eso encienda la rabia de Blades y los contadores de su biografía.
De todas maneras, y sin ánimo de jactancias, solamente en Cartagena podríamos encontrar coleccionistas de la discografía de Blades, quienes no solo se conforman con comprar discos, sino que además vienen siguiendo la trayectoria del cantautor desde antes de sus inicios como artista. Por eso, sería interesante que se proyectara en Cartagena, por lo menos para saber qué de distinto hay en la nueva producción, ya que no es este el único audiovisual que se ha hecho al respecto.
“Ante una exclusión como esa, solo queda pensar que tal vez los funcionarios de Cine Colombia creerán que la Región Caribe no tiene el suficiente público (...)”
