La palabra es antigua, el concepto moderno, la noción atemporal y el carácter casi inexplicable. Así de fascinante es el mundo del patrimonio (F. Benhamou – F. Tugores – R. Planas).
La palabra tiene su origen en el latín patrimonium (pater, bienes que proceden de la familia y se heredan) y se remonta hasta la antigüedad. En Grecia se dio una fascinación por la recolección de objetos característicos de esa civilización. En Roma se continuó con la tradición y se inició la conservación, acopio y colección de obras de arte. En la Edad Media, a pesar de la desaparición de las instituciones políticas y culturales precedentes, se preservaron valiosos monumentos de la antigüedad grecorromana, tendiendo lazos que mantuvieron la identidad y el prestigio de esa época. En el Renacimiento, los monumentos pasaron de ser concebidos como imágenes de dioses paganos a ser reconocidos por su valor histórico y como obras de arte de aprecio universal (Ignacio González-Vara).
Es solo con la Modernidad, en la segunda mitad del siglo XVIII, bajo el marco cultural de la Ilustración y la concretización de la Revolución Francesa, cuando nace el concepto de patrimonio como lo entendemos hoy. Y, luego de la destrucción sobreviniente a la Segunda Guerra Mundial, emergen las ideas de bien cultural y patrimonio cultural (Catalina Cantarella Camps).
La Misión Franceschini, conformada en 1964 para evaluar el patrimonio histórico italiano, acuñó el concepto de bien cultural, refiriéndose a aquellos que hacen referencia a la historia de la civilización y, por lo tanto, pertenecen al patrimonio cultural de la Nación. Esta comisión clasificó a los bienes culturales en: bienes arqueológicos, artísticos e históricos, ambientales, archivísticos y librarios. Dentro de los bienes ambientales incluyó a los paisajísticos y urbanísticos, y en estos resaltó el de centros históricos.
A partir de aquí, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) se convierte en el organismo que vela por la protección del patrimonio mundial cultural y natural. Una vez identificados los bienes inestimables e irremplazables de las naciones, se toman medidas para evitar su pérdida, que se estima invaluable para la humanidad (Unesco - Convención Mundial).
Cartagena de Indias fue declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad en 1984 por la Unesco (Código C-185). Fue el primer lugar de Colombia en recibir esta distinción, bajo la denominación de Puerto, Fortaleza y Conjunto Monumental de Cartagena.
Desde el Observatorio del Patrimonio Cultural, la comunidad académica de la Universidad de Cartagena espera construir espacios de reflexión, pedagogía, consenso y ecología de saberes, frente a la conciencia de la protección y preservación del patrimonio de todos.
*Coordinadora Observatorio del Patrimonio Cultural.
