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Columna

“Aquellas pequeñas cosas”

“Con frecuencia resuenan los debates a los grandes planes y proyectos que se plantean para la ciudad y que nunca se hacen realidad”.

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Con frecuencia resuenan los debates a los grandes planes y proyectos que se plantean para la ciudad y que nunca se hacen realidad: que si la protección costera, que si el proyecto de caños y lagos, que si la quinta avenida de Manga, que si el traslado del mercado de Bazurto, que si el Plan Maestro de Educación que se hundió justo hace unos días, etcétera, etcétera. Mientras tanto, a lo largo y ancho de la ciudad hay una gran cantidad de registros sin tapas en los andenes, baches en las vías, barandas de puentes en mal estado, entre tantas otras averías menores, de las que no se ocupa nadie sino cuando sucede un hecho lamentable que obliga a corregirlas.

El 27 de junio El Universal publicó una foto en primera página con el título: “Puente en Chambacú requiere inversión”, en la que se ve la falta de un tramo de la baranda de protección de transeúntes de ese puente. El 13 de agosto, El Universal volvió a publicar una foto de esa misma baranda deteriorada en la primera página del periódico, con el título: “Obras menores que si no se hacen serían problemas mayores”, seguida por la frase: “Alcaldía aseguró que gestionará recursos para arreglar puentes en mal estado”. En la ampliación de esa noticia en la página 3, se dice que el Distrito abrirá un proceso de “mínima cuantía” para contratar las obras de reparación de varios puentes, y que asegura que esas obras quedarán adjudicadas a finales de agosto.

¿No podría el Distrito tener un departamento de mantenimiento y dotarlo de maquinaria y herramientas menores para este tipo de reparaciones, y realizarlas en la medida en que se van detectando? No tiene sentido que para comprar unos pocos tramos de tubería metálica, soldadura y pintura, y llevar a un soldador a que repare esa trampa humana en el puente de Chambacú, toque esperar a que se abra un proceso, por mínimo que sea. Invito al alcalde a considerar la creación de esa dependencia de reparaciones menores que no cuestan mayor cosa, pero que si no se realizan a tiempo pueden tener repercusiones lamentables. Como decía el evangelio de días pasados, “el que es infiel en lo poco lo es también en lo mucho”. Si no le cumplimos a la ciudad acometiendo esas pequeñas pero necesarias reparaciones, mucho menos seremos capaces de cumplirle con los macroproyectos.

Han pasado más de tres meses desde que El Universal publicó la primera foto advirtiendo sobre el peligro de esa baranda, y todo sigue igual. Como bien lo dice Serrat: “Uno se cree/Que las Mató/El tiempo y la ausencia/Pero su tren/Vendió boleto/De ida y vuelta”. Y es que “aquellas pequeñas cosas” van a seguir volviendo hasta que las erradiquemos de raíz.

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