Iniciaba la década de los 80 cuando ilusionado por mejorar las condiciones de vida de mis vecinos en el Barrio Santa María de Cartagena lideraba la Junta de Acción Comunal, en esas gestiones ante la Alcaldía y demás entidades públicas conocí a Fermín Berrio Paternina, representando al barrio Alcibia, educador de profesión que se le había escapado a la dirigencia sindical del magisterio, donde fue presidente de Asociación de Maestros en Bolívar, para intervenir en la solución de los problemas de su comunidad. Observé sus cualidades de liderazgo cuando en las reuniones sobre temas de ciudad, llevaba anotado desde el orden del día, las propuestas centrales hasta las conclusiones. De ahí aprendí que en las organizaciones como en cualquier actividad es necesario pensar antes de actuar.
Con Fermín se inició un proceso de unificación comunal, donde la formación jugó un papel fundamental, siendo el SENA la institución que brindó a los líderes el curso de promoción del desarrollo comunitario, el cual fue más que un diplomado por la calidad de los temas y profesores, intensidad horaria, metodología que incluía investigación, pedagogía y gestión de proyectos. La cualificación del liderazgo comunitario se constituyó en la base para la construcción de un pensamiento colectivo con prospectiva que género en la apropiación de mecanismos de participación ciudadana como los previstos en la ley 11 de 1986, entre ellos la representación de la comunidad en las juntas directivas de las empresas de servicios públicos y la división del territorio de Cartagena en comunas y corregimientos, que se dio el 26 de julio del 1987.
Es parte de la historia la realización de la primera asamblea popular de organizaciones comunales donde se escogió como candidato a la Alcaldía a Nicolás Curí Vergara, con quien se firmó un acuerdo programático que contenía la creación de la Secretaría de Desarrollo Comunitario, hoy de Participación y Desarrollo Social, siendo Fermín Berrío su primer secretario. De igual forma la movilización efectuada por la comunidad de la zona suroriental para promover la legalización de predios, hecho significativo que impulsó al Gobierno nacional a resolver la problemática. Lástima que una enfermedad que le impide caminar a Fermín lo haya alejado de las luchas comuneras, pero no es óbice para que siga analizando la situación de la ciudad y creando alternativas de solución. Por eso este homenaje en vida al gran profesor y amigo, que extiendo a todos lo que han dedicado su vida al servicio de la comunidad cuando el domingo 26 de julio celebramos el día del comunero. Que el Dios Padre los siga bendiciendo.
*P.U. Comunicación Social Periodismo. Especialista en Formación de Formadores.
