Alexander Hamilton fue el único de los fundadores de los EE. UU. que era inmigrante. Nació en la isla Nieves (Antillas) de la unión ilegítima entre un escocés previamente casado y una mujer mitad británica y mitad francesa (aunque se especula que era mestiza), también previamente casada, que además había pasado tiempo en prisión por adúltera. Siendo niño fue abandonado por su padre, y su madre murió cuando él tenía 13 años. Debido a que sus padres no estaban legalmente casados no fue aceptado en la escuela de “La Iglesia de Inglaterra”, y su educación se limitó a tutores privados y a la biblioteca familiar. Desde niño mostró una avidez por la lectura, y la genialidad de su pluma a sus escasos 17 años le valió el apoyo de un grupo de líderes de la comunidad que recolectaron fondos para enviarlo a las colonias de Norte América para continuar su educación. Su historia es apasionante: luchó hombro a hombro con George Washington por la independencia de los EE. UU., fue el primer Secretario del Tesoro de ese país, creó el Banco Nacional, creó la Guardia Costera, además de un largo etcétera de logros impresionantes.
Su vida está suficientemente documentada en la web y les recomiendo conocerla, porque aquí me voy a referir es al impactante musical de Broadway en el género del hip-hop titulado “Hamilton”. Fue creado por Lin-Manuel Miranda, un genio de origen portorriqueño nacido en Nueva York, quien se identificó con este fundador de manera inmediata mientras leía la biografía de Hamilton escrita por Ron Chernow.
Para comprender mejor el contexto, debo mencionar que en sus inicios en Nueva York Hamilton coincidió en múltiples ocasiones con Aaron Burr (quien llegara a ser el tercer vicepresidente de los EE. UU.), tanto de soldados en la guerra de independencia contra Inglaterra, como de abogados practicantes y políticos influyentes en la etapa posterior. Sus vidas se cruzaron inevitablemente una y otra vez hasta el desenlace fatal en un duelo en el que Hamilton perdió la vida a manos de Burr.
Lo primero que llamó la atención de Lin-Manuel fue el hecho de que, al igual que su padre, Hamilton era un inmigrante del Caribe. Pero lo que lo cautivó y lo llevó a relacionar la vida de Hamilton con el hip-hop, fue la similitud entre la relación y posterior rivalidad entre Hamilton y Burr que terminó en la muerte de uno a manos del otro, y la relación y posterior rivalidad entre Tupac Shakur y Biggie Smalls (The Notorious B.I.G.), dos grandes del hip hop norteamericano, que también terminó con la muerte de Tupac aparentemente por orden de Biggie. Mientras Lin-Manuel se sumergía en la biografía de Hamilton comenzó a “ver” canciones de hip-hop “emergiendo” de las páginas del libro, y decidió hacer un álbum de concepto llamado The Hamilton Mixtape, que terminó en lo que hoy conocemos como el musical Hamilton.
Este musical revolucionó de manera impresionante y definitiva la escena de los musicales de Broadway, y en la próxima entrega les hablaré un poco más sobre esta obra.
