Columna

Reconciliémonos

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GERMÁN VIANA GUERRERO
26 JUN 2021 - 11:00 PM

Pretendiendo encausar a Cartagena por senderos de buen gobierno y prosperidad, hemos experimentado todo tipo de fórmulas. Elegimos políticos, antipolíticos, locutores y hasta un activista anticorrupción. Nada de nada. No acertamos. Seguimos atascados.

En los últimos 30 años la ciudad ha estado sometida a un nuevo sitio por Morillos criollos, con enormes padecimientos para la mayoría de su población, subyugada a la más infame desigualdad social, refugiada en los cordones de miseria que abrazan la ciudad.

En esos ensayos, nos hemos enfrentado política, personal y judicialmente, con resultados negativos para la ciudad, la cual atollada, caótica y sin rumbo, observa cómo otros destinos sin las ventajas comparativas de Cartagena, nos superan, producto de que sus estamentos han decidido privilegiar el interés general por encima del personal.

Si a lo expresado le sumamos la pandemia con sus consecuencias: pérdida de vidas, familias devastadas, quiebra de empresas, pauperización de la clase media, incremento de la miseria, aumento de la informalidad e inseguridad, es claro que debemos replantear el camino, porque lo que hemos hecho hasta ahora no nos sirve como sociedad. La fragilidad de la vida, la sociedad y del Estado ha sido expuesta crudamente por la peste, sin que hasta ahora por lo menos en Cartagena hayamos reaccionado como colectividad.

Luego de desprenderme hace 15 años de un sector tradicional de la política, he tratado de contribuir con movimientos alternativos en la vía que debe recorrer la ciudad, para beneficio de la totalidad de sus habitantes, en un ambiente amable, con crecimiento económico, urbanístico y sobre todo social.

La calle nos ha mostrado la ausencia de Estado a nivel nacional, la falta de liderazgo de sus dirigentes, quienes no han entendido que la comunidad colombiana exige un nuevo contrato social, en el cual hombres y mujeres fraternicemos dentro de una sociedad con justicia social, con oportunidades para todos; donde podamos expresarnos con libertad, independencia y seguridad. El inconformismo es total, lo que ha provocado la protesta airada contra un gobierno indolente.

No debemos esperar aumentar el grado de postración en que nos encontramos en Cartagena, para que sea la misma calle quien nos imponga no solamente la revisión sino además, la implementación de los cambios que como sociedad debemos emprender los cartageneros.

Es hora de la reconciliación. Somos corresponsables de esta situación y estamos obligados a solucionarla. Depongamos egos e intereses personales, para edificar una sociedad mejor para todos.

“Es hora de la reconciliación. Somos corresponsa-bles de esta situación y estamos obligados a solucionarla”.

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