Columna

Quince páginas

A mis estudiantes les seguiré diciendo que usen IA a lo que marque, siempre que se responsabilicen de lo que hagan con ella.

Julio Gómez Mora

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“IA a lo que marque”, les digo a mis estudiantes. Eso sí, después han de sustentar. Y es que ya se usa para casi todo: correos, imágenes, música, edición de video, piezas promocionales, tareas... Lo que es capaz de hacer no deja de sorprender y buena parte de eso se debe tan solo a quince páginas.

Es difícil encontrar otro artículo científico tan breve que haya desencadenado, en tan poco tiempo, transformaciones tecnológicas con tan alto impacto en la sociedad. Tan alto, que casi uno de cada ocho habitantes del planeta usa hoy sistemas construidos con base en lo que allí se propone.

Los autores de ‘Attention Is All You Need’, un guiño a ‘All You Need Is Love’, de los Beatles, realmente llamaron la atención. Su artículo, publicado en 2017, fue la presentación en sociedad de la arquitectura Transformer, que revolucionó la inteligencia artificial y aceleró su desarrollo. Sin ese planteamiento, la IA probablemente sería más lenta, más costosa, menos capaz y más limitada para ‘entender’ textos largos.

Fueron ocho investigadores al servicio de Google los que afrontaron los problemas de aquel 2016: sus modelos olvidaban la información lejana, tardaban mucho en entrenarse y aumentar su tamaño era muy costoso. Para no entrar en densidades teóricas, basta reseñar que hasta entonces las inteligencias artificiales que trabajaban con texto leían las palabras en fila, una detrás de otra. Un procedimiento lógico, pero lento.

Ashish Vaswani, Noam Shazeer, Niki Parmar, Jakob Uszkoreit, Llion Jones, Aidan Gomez, Lukasz Kaiser e Illia Polosukhin propusieron un método distinto: en lugar de avanzar palabra por palabra, la máquina podía ‘prestar atención’ al mismo tiempo a todas las palabras de un texto y decidir cuáles importaban para el significado. Ese cambio hizo posible entrenar modelos mucho más grandes, más rápidos y más precisos.

Gracias a esa idea, que transformó la IA al darle el motor que le faltaba, existen sistemas como Gemini, Claude y ChatGPT. De hecho, la sigla de este último significa: Generativo, porque produce contenido nuevo; Preentrenado, porque fue expuesto a cantidades enormes de texto, y Transformer, por la arquitectura en la que se basa.

Ninguno de los ocho investigadores trabaja hoy en Google: se marcharon y crearon o dirigieron buena parte de la industria que ahora le compite; pero dejaron un legado: su artículo ocupa el séptimo lugar entre los más citados del siglo XXI, según el análisis que Nature publicó el año pasado.

Y tras la integración de esas herramientas en tantas actividades humanas, la pregunta de cómo haríamos todo eso sin IA seguro frunciría unos mil millones de ceños. A mis estudiantes les seguiré diciendo que usen IA a lo que marque, siempre que se responsabilicen de lo que hagan con ella.

*Profesor Asociado - Escuela de Transformación Digital, Universidad Tecnológica de Bolívar.

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