A raíz de las protestas recientes que experimentó el país, la necesidad de una reforma a la fuerza policial se ha fortalecido en la opinión pública. De hecho, se vienen discutiendo los elementos que debería contener esa transformación institucional. Recientemente fue publicada una nota en un blog de seguridad del BID, escrita por Santiago Pérez-Vincent y Carlos Scartascini, con algunas ideas que contribuyen a entender el problema y plantean alternativas para mejorar la confianza de la ciudadanía en la policía, las cuales no necesariamente requieren reformas estructurales sino cambios en la gestión de ese institución.
Los autores inician con algunos datos para dimensionar la situación actual de inseguridad que vive América Latina y el Caribe. A pesar de que somos solo el 9% de la población mundial, respondemos por un tercio de los homicidios del mundo. De acuerdo con el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP), uno de cada tres habitantes de la región considera que la delincuencia es el problema más apremiante. Más del 50% de la población teme ser víctima de un delito, de acuerdo con los datos recogidos en 2021 por Latinobarómetro.
El papel que juega la Policía en controlar la delincuencia y mejorar la seguridad ciudadana es fundamental. Sin embargo, la confianza en esta institución en nuestra región es muy baja. Según los mismos datos de Latinobarómetro, en la mayoría de los países de América Latina, menos de la mitad de la población confía en la Policía Nacional. Es el caso colombiano en donde el porcentaje de confianza no llega al 40%.
Pérez-Vincent y Scartascini indican que la falta de confianza frena la inclinación que tienen los ciudadanos a financiar a la Policía Nacional con sus impuestos. Además, en la medida que la falta de confianza en la Policía puede disminuir la efectividad de las políticas para reducir el delito y la violencia, es fundamental trabajar en aumentar esta confianza para mejorar la seguridad en la región.
Para atenuar esa percepción negativa, mencionan que la literatura destaca cuatro ejes sobre los que la Policía pueden trabajar: (i) la efectividad policial, (ii) el trato con la ciudadanía, (iii) la transparencia, integridad y rendición de cuentas, y (iv) la asimilación de los valores de la comunidad.
Concluyen señalando que la evidencia y los recientes eventos en la región demuestran que aumentar la confianza en la Policía es un desafío inaplazable para mejorar la seguridad y la buena convivencia ciudadana. Sin estos elementos, será difícil lograr el clima de negocios requerido para alcanzar el crecimiento económico inclusivo y sostenible que nuestra región necesita.
