Columna

Los brazos del presupuesto

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FERNANDO NIÑO MENDOZA
21 OCT 2021 - 11:17 PM

El famoso economista Richard Musgrave, experto en temas de Hacienda y Economía pública, hablaba de las tres funciones primordiales de esas subdisciplinas: estabilidad macroeconómica, redistribución de los ingresos y la asignación eficiente de los recursos en la sociedad.

Un elemento estratégico para lograr estos fines, es el presupuesto público. Por ello, el estudio de este instrumento financiero de planeación y desarrollo, es una obligación para familias, empresarios, gobierno y toda la comunidad.

Dado que el gobierno distrital acaba de presentar el proyecto de Presupuesto para Cartagena de Indias, correspondiente a la vigencia fiscal de 2022, resulta necesario, conveniente y oportuno, abordar su análisis con juicio, detalle y profundidad.

Antes de entrar a hurgar en las cifras, rubros, capítulos, partidas y demás particularidades, vale la pena plantear una pregunta principal: ¿este presupuesto de Cartagena formulado para 2022, tal como está concebido y calculado, permite alcanzar los objetivos del Plan de Desarrollo de la actual administración, en su tercer año de gobierno? La inquietud brota al observar que las cifras incorporadas mantienen la misma tendencia de los últimos 21 años.

Al abordar el estudio de proyecto de Presupuesto de Cartagena para 2022, bien vale la pena preguntarse si allí están presente los tres brazos de Musgrave, que hoy han sido ampliados a cuatro fines básicos. De un gobierno disruptivo, como se autoproclama el actual, se esperaba que quebrara la inercia administrativa con la creación de nuevas y modernas fuentes de financiación, optimizara la generación interna de fondos, propiciara un mayor esfuerzo fiscal e incrementara los recursos propios. Sin embargo, continúan trabas al desarrollo económico del distrito, no se cumple con la elasticidad positiva de los impuestos; es decir, que la tributación crece a ritmos inferiores a los de la economía nacional y la falla principal es que no se ha logrado reducir los niveles de evasión.

La hacienda pública avanza a pasos lentos, pero lo peor es que no hay una visión para resolver estos problemas y se enfoca en acciones que no buscan la consecución de las necesidades públicas o las que Musgrave ha llamado “bienes meritorios”: aquellos que se consideran tan meritorios que su satisfacción se hace a través del presupuesto público, adicionalmente a lo que se suministra del mismo bien a través del mercado y es pagado por compradores privados, como por ejemplo la educación, salud, transporte público, que pueden ser suministrados por el mercado directamente, pero sobre los cuales el distrito destina subsidios o becas para que sean ofertados.

¿Ese acto soberano de poder del gobierno, a través del presupuesto público, es coherente con el discurso del mandatario y su corte extranjera? ¿O es más del populismo anticorruptivo que empobrece a Cartagena, deteriora sus indicadores sociales, sucumbe ante la delincuencia y la inseguridad, y pierde paulatinamente niveles de competitividad en el entorno nacional?

*Concejal de Cartagena.

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“¿Ese acto soberano de poder del gobierno, a través del presupuesto público, es coherente con el discurso del mandatario y su corte extranjera?”.

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