Columna

Movilidad sostenible

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AMYLKAR ACOSTA
12 DIC 2021 - 10:39 PM

“La electricidad (1600) y el motor de combustión interna (1863) comparten la medalla de oro de las invenciones más importantes de todos los tiempos”. Robert Gordon.

El 2015 marcó un hito histórico en la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global, a consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), al aprobarse y ratificarse por parte de más de 197 países el Acuerdo de París, el cual se propuso la descarbonización de la economía mediante la transición energética, que pasa por su electrificación a partir de fuentes no convencionales de energías renovables (FNCER).

Se trata de frenar el aumento de la temperatura, para que este no supere el umbral de 1.5 grados centígrados con respecto a la era preindustrial, considerado como el punto de no retorno, para evitar la debacle planetaria a la que nos veríamos abocados de no lograrlo. Se estima que para lograrlo se deberá disminuir la producción y el consumo de combustibles de origen fósil en aproximadamente un 6% anual de aquí al 2030.

En Colombia no solo se ratificó el Acuerdo de París, mediante la Ley 1844 de 2017, sino que se había anticipado al mismo con la expedición de la Ley 1715 de 2014, mediante el cual se promueve e incentiva la generación, la producción y el uso de las FNCER. Esta Ley vio ampliado su espectro y su alcance con la más reciente promulgación de la Ley 2099 de 2021, al tiempo que mediante la Ley 2128 se promueve el gas combustible como eje de la transición energética, la cual propende por la movilidad sostenible como la mayor y mejor contribución a la reducción de las emisiones de GEI.

La transición energética y la movilidad sostenible comenzó en Colombia con la producción y el uso de los biocombustibles en el año 2005, con fundamento en las leyes 693 de 2001 y la Ley 939 de 2004, tendiente a mejorar la calidad de los combustibles de origen fósil, reduciendo las emisiones de 2.5 millones de toneladas de CO2 y 130 toneladas de material particulado anualmente.

Como lo dijo el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres: “Hoy nos enfrentamos al momento de la verdad, las emisiones de la energía representan alrededor del 75% de las emisiones de GEI”. Y dado que el sector transporte acapara el 19% de la energía que se consume en el mundo, la sustitución del motor de combustión por el motor eléctrico significará un enorme impulso a la demanda por electricidad hacia los próximos años. Según la Agencia Internacional de Energía, el 97% del crecimiento de la demanda de electricidad entre el 2013 y el 2030 corresponderá a la actividad del transporte.

*Miembro de Número de la ACCE.

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