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Columna

Sororidad y nueva masculinidad, tendencias hacia la equidad

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Según la RAE, el uso del término sororidad se da, para referirse a la solidaridad que debe existir entre mujeres, especialmente, frente a casos de actitudes de discriminación, ataques, etc. Deriva también su significado de la raíz latina soro (hermana) y toma fuerza en las últimas décadas por la actitud que asumen las mujeres de unirse en torno a causas y generar así redes que les permitan victorias de empoderamiento de los espacios en su vida personal y en la sociedad.

Plantea la sororidad en esta tendencia hacia la equidad y el empoderamiento, que en estas redes no hay jeraquías, sino una alianza profunda donde se reconoce la autoridad de cada una desde su aporte a la red, a partir de su individualidad, es decir, se basa en un principio de la equivalencia humana que da un igual valor a cada una, porque si el valor de una es disminuido por efecto de género, también es disminuido el género en sí.

La sororidad pretende derrumbar la creencia que la mujer es la rival más fuerte de otra mujer, también pretende reconocer que vivimos en un patriarcado que genera presión sobre la mujer y así mismo intenta hacer consciencia que la violencia de género nace desde los pequeños comentarios denigrantes, desde el reparto inequitativo de las tareas del hogar o desde las estigmatizaciones que no dejan surgir a la mujer en las empresas o espacios de liderazgos solo por su condición de género.

De otra parte y en paralelo surge la nueva masculinidad que propone replantear la idea de masculinidad para desaprender los roles de género adquiridos durante toda la vida y perpetuados a lo largo de siglos y de esa forma buscar otros modelos que permitan a los hombres generar relaciones personales y laborales más igualitarias.

Uno de los focos más importantes de la nueva masculinidad es acabar con la violencia de género y con las actitudes que conducen a ella; romper con el mito del hombre violento y del hombre que todo lo puede, así como rechazar cualquier forma de machismo que aparece en la vida cotidiana.

Sororidad y Nueva Masculinidad definen entonces cómo abordar nuevos comportamientos que permitan que la sociedad transforme las diferencias y las discriminaciones entre géneros y a partir de ello sugiere que mujeres y hombres evolucionen hacia modelos que les permitan relacionarse de manera adecuada consigo mismo y con su entorno.

Sería importante que surgiera una tendencia donde mujeres sororas y nuevas masculinidades se unieran para construir una sociedad más equitativa desde la complementariedad y los ideales de cada género.

Un diálogo social con este enfoque sería un buen inicio, ¡empecemos ya!

*Junta Directiva Diálogo Social.

*Junta Directiva Diálogo Social.

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