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La columna de opinión publicada el pasado lunes 4 de abril en este medio, titulada ¿Qué se está cocinando? y escrita por el columnista Gabriel Rodríguez Osorio, es un artículo hecho bajo los efectos de la ira, el odio y la irresponsabilidad.

Dice Rodríguez Osorio que las redes sociales están en manos de progresistas, me parece una niñada esa afirmación, como descubrir que el agua moja, cuando sabemos que ellas son el reflejo del sentir de un pueblo que se cansó de unos gobiernos corruptos, mentirosos y aplastantes.

Los párrafos de la columna de Gabriel Rodríguez Osorio encierran paradojas, fáciles de descifrarles sus lógicas, por parte de adolescentes, y pienso esas que ni él mismo se las cree, como que Fidel envenenó a Chávez. Es que la ira e impotencia en el hombre dan para desatinos, despropósitos o extravagancias.

Que Francia Márquez, la fórmula vicepresidencial del candidato Gustavo Petro tiene cara de odio, vaya esta otra paradoja, ¿quién exterioriza más odio, usted con el fusil para su guerra civil, o esa bella negra abogada que anida en su cabeza las soluciones pragmáticas que necesita el país para los vulnerables?

Que Gustavo Petro es más peligroso que Hugo Chávez, al decir de Uribe y de usted porque sería implacable, esta sí, que no es paradoja, dada a que el de la Colombia Humana va a ser implacable con el delito, con la corrupción, con la injusticia social, con los asesinatos sistemáticos a líderes sociales, estudiantes, indígenas y demás población civil.

Hay otra paradoja, y, oceánica, que tiene que ver con Juan Manuel Santos, a quien usted odia también, ese que califica de hacer lo que le dio la gana, fue, después de la colonia, quien ha hecho con más entusiasmo por Cartagena de Indias: el viaducto de la Ciénaga de la Virgen, el Túnel de Crespo y la protección costera.

A la usanza del siglo XIX, afirma que sería el primer soldado en portar el fusil para defender las políticas del Centro Democrático. Intuyo que de perder este partido las elecciones desenfundarían las armas, prestos a una guerra civil. Por Dios, se pregona a los cuatro vientos que somos la democracia más antigua de Latinoamérica, para esgrimir amenazas en sentido contrario, en pleno siglo XXl, en donde desconocerían una derrota, que, entre otras cosas, se la merecen.

Dicen que guerra avisada no mata, pero esta que usted vaticina si pierden, es irresponsable y su columna no debió ver la luz de la aurora periodística de este 4 de abril de 2022.

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