Las reglas fiscales son herramientas de política que apuntan a mantener la estabilidad de las finanzas públicas nacionales o subnacionales. Estas pueden poner límites al gasto, al déficit, a la deuda o incentivar la generación de ingresos. En las últimas semanas, algunos reconocidos economistas del país se han ido lanza en ristre contra la regla fiscal en Colombia, desconociendo los avances logrados en materia de sostenibilidad de las finanzas públicas territoriales. Vale la pena insistir en las bondades de esta herramienta para tener en cuenta en el análisis de su aplicación.
Como se presenta en el Documento de Trabajo sobre Economía Regional y Urbana No. 305 del Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER) del Banco de la República, las reglas fiscales subnacionales contribuyeron a la mayor estabilidad de las finanzas públicas de municipios y departamentos. Por ejemplo, con la Ley 358 de 1997 se logró que el saldo de la deuda como porcentaje de los ingresos corrientes no superara el 50% en los entes territoriales desde 2004 hasta 2019. Por otro lado, gracias a la Ley 617 del 2000 se logró controlar el crecimiento del gasto corriente como porcentaje de los ingresos corrientes después de la crisis económica de 1999.
El estudio reconoce que, a diferencia de las reglas fiscales subnacionales, la regla fiscal nacional establecida con la Ley 1473 de 2011 no logró el objetivo de mantener las finanzas del Gobierno nacional Central (GNC) bajo control. Evidencia de ello es precisamente que, a pesar de que la regla fiscal se cumplió al mantener el déficit estructural en los límites establecidos, la deuda bruta del GNC aumentó del 36,7% al 51,5% del PIB entre 2011 y 2019.
La pandemia del COVID-19 ocasionó una caída en los ingresos fiscales y un aumento en el gasto, lo cual llevó a que la deuda se incrementara aún más. Lo anterior no significa que las reglas fiscales son herramientas inútiles, sino que, como se concluye en el documento referenciado, la efectividad de una regla fiscal depende del tipo de regla que se considere y del contexto en el que se aplique.
En este sentido, vale la pena mencionar que algunos de los defectos en la regla fiscal nacional fueron corregidos con la modificación que le hizo la Ley 2155 de 2021. En ella se incluyeron límites al endeudamiento del GNC, lo cual no estaba contenido en la norma anterior. Se estableció un techo a la deuda del 71% del PIB, con un valor de referencia del 55% del mismo. Aunque los resultados de este cambio se verán en los próximos años, fue un paso en la dirección correcta.
El éxito de las reglas fiscales subnacionales demuestra que son una herramienta que puede contribuir a mantener unas finanzas públicas sanas, lo cual es una condición necesaria para lograr un crecimiento económico sostenido a largo plazo.
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