Muchos colombianos después del resultado de las elecciones presidenciales se preguntan: ¿Cuál es la posición de los militares al respecto?, ¿qué pasará el día que le rindan honores a un exguerrillero del M19?, ¿qué cambios tendrá la estructura militar? Además de innumerables cuestionamientos similares.
Hay que dar tiempo al tiempo y esperar. Lo que sí es cierto es que Colombia cuenta con unas FF. MM. cohesionadas y con gran “postura militar”, respetuosas de la democracia.
No esperemos golpes de Estado, no somos de esa estirpe, más bien, esperemos posiciones firmes frente a la institucionalidad y tradición de unas Fuerzas bicentenarias.
¿Nos hervirá la sangre cuando le rindan honores?, claro que sí, y nos tendremos que acostumbrar, pero sería más delicado que el nuevo gobierno tome decisiones que pudieran transformar la esencia del poder militar.
Los escasos anuncios de Gustavo Petro sobre las FF. MM. dan muestra de un desconocimiento sobre lo que es la institución castrense y la seguridad y defensa nacional. Una cosa es haber sido guerrillero del M19 y otra es ahora que sea presidente.
Claro está, que los soldados no pueden ser policías, la Policía vela por la seguridad ciudadana y las Fuerzas Militares tienen su rol en la defensa de la soberanía nacional, esperemos que Petro entienda esto. Una vez conozca el verdadero mapa de Colombia y se dé cuenta que Colombia limita con 11 países y no con 5, comprenderá que estas once fronteras requieren el máximo de atención, no solo por el narcotráfico como delito transnacional, sino por otros crímenes de carácter similar, en los que el mundo entero exige respuesta de las naciones, como lo son: la pesca ilegal e indiscriminada, el tráfico ilegal de migrantes, la devastación del medio ambiente, el hurto en el mar, el contrabando que tanto daño le hace a la economía nacional y otros más de alto calibre.
Mucho de esto depende de los asesores de defensa, que deben ilustrar al presidente electo sobre la carrera militar. Con el más profundo respeto que se merecen nuestros soldados, un General o Almirante no se hace solo con ser un buen guerrero, la academia y los más de 30 años de experiencia adquiridos como Oficiales Subalternos y Superiores, en algunas veces inclusive, no llegan a ser suficientes para portar esas insignias. Estamos hablando de Oficiales con responsabilidad de Estado y que su liderazgo debe ser a toda prueba.
Una vez posesionado el nuevo presidente, quisiéramos de él una actitud concertadora con mente abierta, para aprender y entender al estamento militar. De la misma forma, esperamos Comandantes Militares, que tengan los fundamentos y el coraje para hacer respetar a las FF. MM. en su honor y sus tradiciones. ¡Postura militar señores, por favor!
*Vicealmirante (r).
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