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Columna

Rojo, amarillo y verde

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Recorrer las vías de Cartagena nos transporta al siglo XIX donde no existían los semáforos y las autoridades de tránsito no eran necesarias, la única gran diferencia es que en esa época no se presentaban los niveles de accidentalidad que se presentan hoy. El 2022 cerró con una cifra 110 muertes por accidentes de tránsito, siendo esta una de las más altas a diferencia de otras ciudades hermanas.

Rojo, amarillo y verde son los colores que no se ven en las principales vías de Cartagena, causando accidentes y trancones. No puede ser posible que un distrito turístico no tenga la capacidad de reparar o remplazar los semáforos en cuestión de horas, por el contrario, toma meses y deja a la deriva a los conductores y peatones para que entre ellos coordinen el paso vehicular.

El departamento administrativo de tránsito y transporte (Datt) señala que los daños de la red de semáforos se dan por vandalismo y hurto de cableado, lo que quiere decir que en Cartagena gobierna la delincuencia y que la administración local no ha podido enfrentar estas bandas para que no sigan afectando la movilidad de los cartageneros. Ahora bien, se tiene conocimiento de la ausencia de semáforos, pero no hay explicación clara de la tardanza para realizar los respectivos cambios de esta señal de tránsito, que tiende a ser imprescindible para la seguridad y tranquilidad de las personas.

Hagamos de cuenta que no hay presupuesto para cambiar los semáforos, o que el trámite administrativo para su compra o arreglo es muy demorado, eso no quiere decir, que el Datt no plantee alternativas inmediatas para proteger la vida de los cartageneros. Trasladar a los agentes de tránsito a los puntos con mayor afectación es necesario para evitar siniestros viales y que la circulación vehicular tenga flujo, no como está pasando que si uno toma un Transcaribe que tiene carril único no hace la diferencia por el trancón que se arma en las intersecciones. Lastimosamente la Alcaldía no ha tenido un plan de contingencia que pueda ayudar a mejorar la movilidad y evitar accidentes que tienen víctimas mortales.

¿Qué pensarán los turistas de nuestra ciudad? Se les hará curioso que una ciudad capital de un departamento no tenga señalizaciones tan básicas como lo son los semáforos, o que estén tirados en las avenidas interponiéndose en el paso de los peatones. Pensarán que no hay autoridad que pueda controlar el tráfico vehicular y que la delincuencia tiene con las manos atadas a la administración local. O no pensarán nada porque no transitan por la Cartagena que cotidianamente transita un cartagenero.

Este problema afecta directamente a los cartageneros, a su estilo de vida y a su tranquilidad. Nosotros no podemos perder tiempo en trancones o con la incertidumbre de tener un accidente de camino al trabajo, a la casa, o a un centro comercial. La Alcaldía debe enfocar todos sus esfuerzos para que cosas tan básicas como los semáforos estén funcionando 24/7. El presupuesto de Cartagena es tan grande que puede cubrir estos gastos, y no solo estos, sino también arreglar la malla vial de la ciudad que no se encuentra en un estado óptimo para los ciudadanos.

Unos simples colores como lo son el rojo, el amarillo y el verde, pueden salvar vidas y ayudar a que todos lleguen a casa sin ningún problema.

“Unos simples colores como lo son el rojo, el amarillo y el verde, pueden salvar vidas y ayudar a que todos lleguen a casa sin problema”.

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