¿Le salió el tiro por la culata al presidente Gustavo Petro? Al parecer sí. El presidente nunca imaginó que la oposición tendría tanta fuerza en las calles, pues su arrogancia y prepotencia, le hacen pensar que cuenta con el mismo apoyo con el que llegó a la Presidencia. Su popularidad ha caído debido a todos los escándalos de corrupción que rodean a su gobierno.
Nadie desconoce que Colombia necesita realizar reformas que ayuden a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Sin embargo, no se puede ignorar todo el trabajo que como sociedad hemos realizado hasta el momento. El gobierno Petro trata de imponer sus reformas ideológicas con la excusa de que son una innovación, y que van a mejorar la vida de los menos favorecidos. Pero la triste realidad es que la reforma a la salud nos devuelve al Seguro Social, la reforma laboral ataca al empleo y la pensional pone en riesgo las finanzas públicas del país. Por otro lado, Gustavo Petro ataca constantemente a los medios de comunicación porque ponen en evidencia lo malévolo que es su gobierno, muestran la falta de cohesión en su gabinete y exponen cómo ha sido todo lo opuesto al líder que prometió ser en campaña. Petro sirve para hacer oposición y criticar todo, pero es claro que como presidente no sabe gobernar.
Ahora el presidente sale con el cuento de que en su gobierno se respetan las marchas y se protegen los derechos humanos, que no hay desmanes en las ciudades y que el orden público está controlado. Esto no se da por el gobierno sino porque la oposición que se está haciendo hoy en día es respetuosa hacia la fuerza pública, a diferencia de cuando Petro era oposición y se llevó a cabo el mal llamado estallido social donde generaron paros que afectó la economía, incendiaron policías y quemaron camiones. Y es así, como hoy siendo presidente, quiere dar impunidad a los de la primera línea porque tiene que devolverles “el favor” que estos le hicieron desestabilizando el país.
La Marcha de la Mayoría fue un éxito así el presidente se haga el de la vista gorda. La inestabilidad política que tiene su gobierno es algo que no se veía desde la época de Samper, excusándose de no poder gobernar debido a la oposición, pero ¿quién les puede creer eso cuando ellos mismos son mayoría en el Congreso? El peor enemigo del gobierno es el mismo gobierno.
Hay seguidores del Pacto Histórico pidiendo que se cierre el Congreso de la República, para que, por derecha sean aprobadas las Petrorreformas. Una idea que pone en riesgo la democracia de Colombia. Lo más curioso es que el Congreso sí les sirvió para aprobar la ‘paz total’ que da impunidad a los bandidos y la reforma tributaria que terminó subiendo el precio de los alimentos. Pero como no les han dado gusto con unas reformas, que ni el mismo Pacto Histórico cree que son buenas para el país, pues desesperadamente quieren cerrar el Congreso. El golpe blando al parecer lo quiere dar es el presidente y sus seguidores.
