Continuando con el tema de la anterior columna donde resalté, a partir de lo dicho por Ha Joon-Chang en una entrevista con Daniel Matamala, la capital e ineludible importancia de la centralidad del crecimiento de la industria en el desarrollo de las economías, prosigo con otra parte de esa entrevista que me llamó mucho la atención. En una de las explicaciones que da el profesor coreano de la U. de Cambridge de por qué no habido nación desarrollada sin industria, le dice al periodista que: “Si intentas desarrollar un país saltando directamente a una economía de servicios, quedarás con servicios que no generan mayor riqueza como call centers o contabilidad básica, con el agravante de que en poco tiempo otras naciones más pobres harán lo mismo y más barato”. Agrega Ha Joon –Chang sobre este tema que para países como los nuestros, es decir los latinoamericanos, el problema es que como consecuencia de lo que se hizo mal en la época donde predominó la estrategia de la industria naciente, se abandonaron las políticas industriales y muchos se contentaron solo con los mercados internos a partir del amiguismo gubernamental. Manifiesta que sí es posible tener hoy día en medio tantos tratados comerciales políticas industriales y que lo que hay que tener es planes para que en el mediano y largo plazo las industrias de nuestros países compitan mundialmente con bienes de medio y alto valor agregado. Y tajantemente señala que si no lo hacemos estamos condenados al fracaso y es nuestra culpa, sin más. Él cita el caso de cómo Corea del Sur ingresó por imposición del gobierno en industrias como la automotriz, la de los astilleros y otras más. Puso el ejemplo de cómo el Estado les ponía metas a los industriales, siempre pensando en un futuro no muy lejano donde fueran capaces de competir, por citar un caso, en automotores con la GM. Cita el hecho de que nadie en Corea del Sur hubiera imaginado que Hyundai, empresa que en su primer año fabricó dos mil carros, hoy día estuviera a la altura de sus contendores en EE. UU. y Europa, produciendo inclusive millones de carros más que muchas de ellas. Así las cosas, enfatiza Joon-Chang que esto debe ser visto de manera obsesiva por los gobiernos de los países subdesarrollados si de verdad, sin vacilaciones y de forma seria se está concibiendo sacar a las masas de la pobreza. Menciono todo esto porque vivo muy preocupado por los discursos que sobre desarrollo son habituales en Colombia y en Cartagena donde siempre se habla cuando se trata este tema de ayudas a través de ONG y Fundaciones o de que es la educación lo central para la superación de la pobreza. Eso es pura paja. Por favor no crean esa carreta. En ningún lugar esos cuentos han hecho prósperas a las sociedades.
