Sigo con la industria y su centralidad en el impulso de fuerzas económicas que nos llevarían con su poder a la prosperidad a Colombia y a Cartagena. Uno de los puntos por los que me enfoco en esta es lo que ha estado diciendo el decano de la industria colombiana, Jimmy Mayer, padre del Grupo Sanford, un costeño de casi 90 años,; él señala que un empleo industrial tiene repercusión en hasta cinco empleos en logística y servicios, cosa que no es posible que ocurra al revés, y bien sabemos lo crucial que es el empleo para que Colombia y Cartagena se desarrollen no solo económica, sino también, socialmente. Por esto es necesario el despegue de una potente actividad industrial diversificada con vocación exportadora y con un perfil productivo de bienes de medio y alto valor agregado.
Una de las formas en las que esto puede empezar a estimularse, ha dicho Mayer, es que: “Si el 30% de las ventas de una empresa se van a exportación, pues que esa empresa pague solamente el 10% en tributación. Y esos recursos no se pueden repartir por tres años para que puedan ser invertidos en impulsar la industria”. Añade que “esta medida puede no aplicar para todos los sectores de la economía, pero sí puede ser un comienzo para impulsar las exportaciones con valor agregado en ciertos negocios. No hay ningún sistema perfecto, pero hay que empezar con algo”, subraya. Esto que Mayer plantea es similar a lo realizado en el impresionante despegue de las economías esteasiaticas, es decir, la selectividad, no el laissez-faire, y es que allá se entendió el vigoroso papel que debía jugar la industrialización en el desarrollo nacional y que eso debía preconizarse y hacerse con el foco en las exportaciones, no en lo interno. Sobre esto Mayer propone: “Para el empresario, Colombia tiene todavía mucho espacio para vender a otros países, empezando por los vecinos de la región. Entonces lo que hay que hacer es crear un ambiente en donde es muy atractivo exportar”. Y, agrega que “el país tiene que empezar a impulsar su papel en la exportación de productos, pero de valor agregado. Enfocarnos solo en exportar materias primas es una muy mala idea y una maldición. Necesitamos meterle valor para vender a buen precio en otros países”, señala. Por último, Mayer apunta al neashoring, un tema donde Cartagena tiene inmensas oportunidades, pero no ha habido gente preparada para esta conversación en la Administración distrital y hasta se le da palos en contra, como en el proyecto del POT. Con estas visiones y las de los que predican que todo el desarrollo cartagenero depende del turismo, irremediablemente Cartagena seguirá teniendo altísima pobreza, a pesar de ser dueña de todo el potencial para ser la principal plataforma exportadora del país.
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