Columna

Intangibilidad

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JOSÉ VILLAMIL QUIROZ
28 OCT 2023 - 12:00 AM

El resultado inane de la elección popular de alcalde en Cartagena sacude subterráneamente problemáticas intangibles que subyacen hacia caracterizaciones de una ciudad fallida. Un lugar común en el historial de los acontecimientos electorales de la ciudad es el escenario de debates direccionados por los actores estratégicos encaminados a preguntarles a los potenciales gobernantes acerca de problemáticas tangibles que no hacen sino reflejar la precariedad del ejercicio de las políticas públicas. Esto ha propiciado el subterfugio de las políticas públicas, derivando hacia una expresión de corrupción estratégica denominada la captura de políticas públicas. Siempre ha sido así.

La involución ha derrotado a la evolución en el territorio cartagenero. La ciudad perdió la jerarquía teniendo en cuenta que los recursos intangibles de cohesión de la población, nivel de compromiso individual, capacidad de liderazgo transformacional mas no transaccional, la moral, la eficacia administrativa, la buena gobernanza y la voluntad política coherente no son objeto de atención. El corolario es una sociedad de arquetipo clientelar y populista proclive a la inmovilidad social y la involución, en donde el diligenciamiento de recursos intangibles es secuestrado en beneficio de la naturalización de prácticas intransigentes y demoledoras de la sociedad.

La resultante es una ciudad en la cual el gobierno y los demás actores estratégicos han perdido el control para enfrentar las problemáticas y las oportunidades que se le declaran. Este es un fenómeno que carcome sigilosamente a la sociedad en su conjunto y a la vez le supera con creces a la vetusta dirigencia estratégica de la ciudad, la cual se acomoda buscando un distractor en cada proceso electoral.

La consecuencia de esta dinámica perniciosa de elección popular de alcaldes es la configuración cada vez más pronunciada de sístole de gobernabilidad, la pérdida del control del territorio, el crack urbano y la abulia urbana. Estas dimensiones alimentan la carencia de iniciativa conjunta de los actores estratégicos de la gobernabilidad y de la ciudadanía para afrontar las tribulaciones que se le plantean. Esto no ocurrió en el vacío, es un proceso de deterioro gradual que se pone de manifiesto en efectos de disgregación y fragmentación social que se expresan en la desarticulación de los actores estratégicos de la gobernabilidad y en la participación abdicada del conjunto de la población.

El principal propulsor es la fragmentación de las interrelaciones de los actores estratégicos, derivada de un deficitario teamwork, la cual ha terminado privilegiando el interés particular sobre el interés general.

No existe un compromiso individual para sacar adelante a la sociedad, pero el individualismo sí es el protagonista con el qué me das a cambio.

“No hay un compromiso individual para sacar adelante a la sociedad, pero el individualismo sí es el protagonista con el qué me das a cambio”.

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