Imagina tener que abandonar tu hogar llevando solo la ropa que vistes forzado por la persecución política. Imagina tener 50 años. Imagina tener que dejar atrás todo lo que construiste, tu empresa, tus sueños, tus amigos y todo aquello que amas.
Pero todavía te quedan ganas de luchar y la única luz que tienes es huir. Huir.
Ahora imagina llegar a un país desconocido. Hay más preguntas que respuestas; más gritos que abrazos; más ataques que cooperación. Y ahí estás tú, en la mitad de la nada. Eres mujer, te acompañan tus 2 hijos y después de “tenerlo todo” careces de mucho, incluso, de algo tan básico como la comida.
El que describo es solo un panorama de lucha y esfuerzo de una venezolana a quien conocí con Palante, chamos y chamas, iniciativa que desarrolla El Universal en alianza con el proyecto Integra de USAID.
Es real que las personas migrantes, refugiadas y repatriadas buscan medios dignos para reconstruir sus vidas, también es verdad que su llegada a comunidades receptoras puede causar desestabilización, miedos de desplazamiento laboral o intensificar sentimientos de xenofobia; pero la máxima verdad es que la migración ofrece una valiosa oportunidad para fomentar la integración, la solidaridad y la superación de prejuicios, enriqueciendo nuestros territorios y contribuyendo a su desarrollo.
El DANE confirma que desde 2018, ocho millones de personas migrantes venezolanas han huido de su país. En Colombia hemos recibido a casi tres millones, de los cuales el 80% buscan quedarse permanentemente. Además, nuestro país también acoge a un millón de personas colombianas retornadas, enfrentando el desafío de integrarlos y formalizar su estatus migratorio.
Es ahí donde proyectos como Oportunidades Sin Fronteras (OSF) de USAID son un oasis en medio del desierto. Desde 2022, OSF opera en ciudades clave de Colombia, entre ellas Cartagena, promoviendo el empleo y oportunidades empresariales para población migrante y retornada, así como a las comunidades receptoras; su objetivo es redefinir la migración como un impulsor positivo para los territorios y la competitividad económica nacional.
Con aliados específicos en las regiones, OSF ha creado estrategias para dirigir a migrantes hacia oportunidades de empleo; han construido alianzas con agencias de empleo, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones del sector privado, entre otras. Ya, en año y siete meses desde su lanzamiento, 3.300 personas han accedido a un empleo formal. Y aunque este es apenas un inicio respecto a semejante desafío nacional, se hace esencial continuar abrazando más y más acciones que nos permitan prosperar unidos.
Imagina ahora que si todos y todas, sin distingo de raza, credo o lugar de origen logramos prosperar hacemos frente a la inseguridad, a la pobreza y a la explotación laboral. Ahora, más allá de imaginar, ¡Hagámoslo!..Todos y todas, unid@s.
