Columna

Turismo religioso

“Está muy bien esta labor de las autoridades del turismo y la cultura, pero creo que se vienen por lo menos 4 grandes tareas...”.

Compartir
RAÚL PANIAGUA BEDOYA
01 JUL 2024 - 08:00 PM

Puede ser muy buena la noticia para los cartageneros y para todos quienes viven del turismo la noticia del ingreso de la ciudad a la reducida lista de la “Red Mundial de Destinos Turísticos Religiosos y Espirituales”. En la información divulgada recientemente se destaca, en uno de sus apartes, que el ingreso de la ciudad se aprobó luego de estudiar los elementos históricos, monumentales y espirituales que perfilan a la ciudad en materia religiosa, “pero, sobre todo, tras conocer la experiencia de la Semana Santa de este 2024, durante la cual se evidenció la vocación religiosa y espiritual de Cartagena en el contexto turístico”.

Me imagino que no se mencionaron la masiva asistencia del cartagenero de a pie a las novenas, procesiones y misas de la Candelaria, a las romerías en los días jueves y viernes santo en todas las iglesias, a las procesiones y devoción a la Virgen del Carmen prácticamente en toda la ciudad y la región, al fervor por el Cristo de la Expiración, a la procesión de San Pedro Claver, así como a la veneración a María Auxiliadora, entre otras manifestaciones tal vez menos masivas pero de gran devoción en distintos sectores, solo es ver lo que ocurre en nuestros corregimientos con la fiesta del patrono.

Te puede interesar:

¿Nueva pandemia?

Está muy bien esta labor de las autoridades del turismo y la cultura, pero creo que se vienen por lo menos cuatro grandes tareas: 1. Pensar que el primer beneficiario y destinatario de este reconocimiento debe ser el cartagenero, ese que ha sostenido la fe y la espiritualidad y que para muchos es lo único que tienen para aferrarse en su vida cotidiana y en particular en el futuro.

Una política de turismo religioso debe tener como eje no solo la demanda de los extranjeros, como el fortalecimiento de la valoración y apropiación por la población local de sus iglesias, de su legado y en especial de su espiritualidad. 2. Cualificar, fortalecer y especializar un amplio número de guías, incluyendo miembros de la iglesia, en todo el conjunto de elementos que encierra el turismo religioso, tanto en los aspectos arquitectónicos, pictóricos, simbólicos de nuestros templos con una completa identificación y catalogación, en varios idiomas, de los templos, claustros y conventos que hoy son expresión del periodo colonial y republicano. Por ejemplo, hacer visible que en Cartagena hicieron su vida el mayor número de santos de cualquier ciudad colombiana: San Pedro Claver, Santo Toribio de Mongrovejo y la Madre Bernarda. 3. Realizar una señalética de todo ese conjunto patrimonial vinculado con la fe católica, insertado a otros recursos culturales, con circuitos que vinculen iglesias y claustros y 4.

Diseñar y apoyar programas para quienes vienen por motivos de su fe y sus organizaciones religiosas, pues muchos de ellos no tienen la capacidad económica de la mayoría de los turistas. El corolario debe ser una fuerte vinculación con otros componentes de nuestra cultura inmaterial.

Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News
Publicidad