A la edad de 96 años falleció Yadira Jiménez Argüello. Vino muy niña a Cartagena desde San José de Costa Rica con sus hermanas, Thelma y Vilma. Su otro hermano, Gabriel, estudió acá odontología y le conocimos como Gabito Jiménez. Tuvieron las hermanas Jiménez la oportunidad de ser amigas en su niñez del que más tarde llamaron en América “el poeta de los poetas”. Autor del poema El paraíso recobrado, que es dedicado a Yadira y que ella vino a conocer a los 70 años de edad. Estando yo en el Centro de Convenciones Julio César Turbay Ayala, un expositor nicaragüense contaba que, en Cartagena debía vivir Yadira Jiménez, quien, siendo niña en Costa Rica, fue inspiración del ilustre poeta Carlos Martínez Rivas. Toda la descripción dibujaba a Yadira de Covo, cuyo esposo Gustavo era primo de mi mamá y sus hijos, compañeros de muchos cumpleaños en Manga, festejados por los patios de la Casa Covo.
Llamé por teléfono a Yadira, quien siempre fue dulce y cariñosa, me confirmó que ella conocía sobre la existencia del poema por parientes de aquel país, pero que esos versos nunca habían llegado a sus manos. A Martínez Rivas, por sus obras, se le comparó con Rubén Darío, de hecho, ganó varios premios con el nombre de ese genio universal, padre del modernismo literario de la lengua española.
La niñez es un acontecimiento único, encierra los primeros actos de la vida y los coloca en el primer peldaño de la memoria. El poeta Carlos Martínez Rivas guardó los recuerdos, hasta que un día abrió la puerta por donde fluyeron las mejores inspiraciones de su obra. La dedicatoria del poema no puede ser más elocuente y precisa:
A Yadira Jiménez. En el puerto de Cartagena, Colombia. Apartado No 75... donde el Magdalena corre ancho y solemne, el Tequendama se alza como un río que se puso de pie… para mirar lejos al mar; al norte en el puerto de Cartagena... Existe una nota que el poeta escribió el día 29 de marzo de 1943, estando acompañando a las hermanas Jiménez Argüello en el aeropuerto de San José de Costa Rica, cuando partían a Cartagena:
“Tras las alas de mi sueño/ se fueron las tres en pos/ Y hoy del libro de mi alma/esta página arrancó/ como un pañuelo blanco/ que les diga mi adiós.” CMR. Hoy despedimos a Yadira en la iglesia Santa Cruz de Manga. Su muerte nos acercó al poeta, a los homenajes que amigos y familiares hacen a los seres queridos. El paraíso está en los cielos y para recobrarlo solo tenemos que llegar a él. Hacia allá partió Yadira.
