A mi llegada a la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB), en junio de 2011, se me encomendó la tarea de rediseñar el Programa de Ciencia Política y Relaciones Internacionales para situarlo en la vanguardia de nuestra disciplina. Fue entonces cuando iniciamos un interesante proceso deliberativo con estudiantes, colegas, centros de investigación, empresas y otras universidades dedicadas a la ciencia política aplicada de Colombia y el mundo. Nuestro propósito: construir un programa de estudios y definir unas líneas de investigación desde una amplia diversidad de perspectivas.
Uno de los consensos que emergieron de dicho proceso fue el de la importancia de crear un semillero de investigación en memoria histórica. Sentíamos que, aunque Cartagena está situada a poca distancia de algunos de los territorios más trágicamente afectados por el conflicto armado (como los Montes de María o el Canal del Dique) y aunque la ciudad contaba con centros de investigación que venían desarrollando valiosos estudios al respecto (como la Universidad de Cartagena y el Observatorio del Caribe), se escuchaba un silencio incómodo en la sociedad civil en torno al tema.
Con la creación del Semillero de Memoria, profesores y estudiantes nos embarcamos en un intenso proceso de aprendizaje sobre cómo hacer memoria del conflicto armado, sobre las valientes resistencias comunitarias y sobre los procesos de construcción de paz impulsados por las organizaciones sociales. Al poco tiempo, y con la orientación de la profesora María Emma Wills desde el Centro Nacional de Memoria Histórica, nos propusimos crear un grupo regional de investigación que contribuyera a la construcción de paz en el Caribe colombiano.
En noviembre de 2014, cuando publicamos nuestro primer informe de investigación, nos constituimos como Grupo Regional de Memoria Histórica de la UTB.
Desde entonces, el trabajo y el aprendizaje no se han detenido. Esto es gracias, principalmente, a la calurosa acogida de las organizaciones sociales que nos han abierto las puertas a un pasado ineluctablemente conectado con el presente. Creamos una Cátedra de Paz abierta a la ciudadanía, el mercado campesino en la UTB, y hemos desarrollado múltiples procesos de investigación en conjunto con comunidades, entidades estatales y empresas.
La invitación es a que la ciudadanía y la comunidad académica participen en las variadas actividades con las que se celebran los primeros 10 años de un Grupo que, con estudiantes rebosantes de pasión y curiosidad, sigue considerando al Semillero de Memoria como parte de su corazón.
Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.
