Columna

La alcaldada de Dumek

“Turbay, en un arrebato irrespetuoso e inaceptable, comete una alcaldada despreciando los derechos de los amantes de la fiesta brava, adoptando...”.

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HORACIO DEL CASTILLO RESTREPO
22 AGO 2024 - 11:12 PM

Como “propuesta indecente” calificó el alcalde Dumek Turbay la idea de Joselillo de Colombia de celebrar unas corridas de toros a la “portuguesa” en la bella plaza de Cartagena; o sea, sin sacrificar al toro.

El burgomaestre, animalista de convicción, se negó rotundamente a siquiera analizar dicha propuesta, desconociendo los derechos de las minorías taurinas con el argumento de que las corridas de toros están prohibidas por ley, cuando en realidad esa prohibición entrará en vigor a mediados de 2027 después de pasar por la Corte Constitucional, donde la espera múltiples demandas.

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Comprender antes de juzgar

El alcalde Turbay, en un arrebato irrespetuoso e inaceptable, comete una alcaldada despreciando los derechos de los amantes de la fiesta brava, adoptando medidas populistas y politiqueras, como si este no fuera un país diverso en razas y culturas, cada una aportando sus costumbres, las cuales son especialmente protegidas por la constitución. Será también recordado como el que acabará con los coches tirados a caballo en el Centro Histórico.

Llama la atención el ver cómo en este país solamente se respetan los derechos y costumbres de ciertas minorías étnicas, quienes en la práctica están llenos de derechos y pocos deberes, mientras que las tradiciones que algunos perciben como de la “elite” de la sociedad son prohibidas, como la tauromaquia y la pesca deportiva.

El advenimiento de movimientos extremistas y adoctrinados como los animalistas y ambientalistas, conformados por “yuppies” urbanos, van por todo lo que nos es querido en nuestra sociedad multicultural, como la tauromaquia, corralejas, coleo, cabalgatas, peleas de gallos, consumo de carnes y todo lo que a ellos no les gusta. Esta es la realidad en la Colombia de hoy y si se los permitimos, acabarán con nuestra libertad.

Reconozco, sin embargo, que hay cambiar muchas cosas en el toreo y las corralejas para adaptarse a las preferencias de las nuevas generaciones y hacerlas sostenibles.

Lo planteado por Joselillo de Colombia va por ese camino al no sacrificar el toro, evitándole sufrimientos innecesarios.

En las corralejas, también es necesario prohibir el ingreso de borrachos a la arena, exponiéndose a ser heridos o muertos en las astas de un toro. Igualmente, solo podrán ingresar manteros y banderilleros identificados por asociaciones que garanticen la idoneidad de los participantes y proteger a los caballos para que no sean destripados por los toros, como sucede a menudo.

En conclusión, llegó el momento de dialogar y buscar soluciones para que sobrevivan nuestras costumbres y no tirar la puerta con grosería, tal como lo hizo nuestro actual alcalde.

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