Este viernes, en la ceremonia de grados de la Universidad Tecnológica de Bolívar, Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, reflexionó sobre nuestra responsabilidad como ciudadanos en un tiempo de incertidumbre y cambios profundos en la forma en que habitamos el mundo. Estamos llamados a vivir de manera consciente, rodeados de una oferta tecnológica que puede distraernos de los aspectos esenciales de la vida, pero también con la capacidad de encontrar un oasis donde podamos reconectar con el propósito de servir a los demás y transformar las situaciones cotidianas en oportunidades.
No es sencillo resistir la tentación de caer en la desesperanza, pero debemos optar por la valentía como escudo, entendiendo que ya no es tiempo de esperar a que otros sean el referente.
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Hoy, en un país y en un mundo donde los mayores retos son tan básicos y complejos como la comunicación efectiva y la construcción de confianza, debemos ser los creadores de espacios y oportunidades.
Asumir esta verdad nos pone en el centro, no para alimentar el individualismo, sino para reconocer que el cuidado de nuestra casa común y el cierre de brechas sociales deben ser luchas compartidas y propias a la vez.
No temamos, entonces, emprender la carrera hacia la diferenciación, sabiendo que el aprendizaje y la formación continua son esenciales y que la determinación y la persistencia darán los frutos transformadores que anhelamos.
Es significativo que los nuevos profesionales reciban estos mensajes de Bruce Mac Master, un líder cartagenero que se ha destacado a nivel nacional por su liderazgo empresarial y su compromiso con el desarrollo de la región y del país. En un entorno donde las demandas son muchas y los recursos no siempre abundan, escuchar palabras de aliento y de conciencia de alguien que ha sabido enfrentar estos retos les ayuda a ver mejor un mundo lleno de desafíos, pero también de posibilidades.
Ser un referente implica actuar, tener una visión clara y una ética de trabajo que inspire a otros. Los jóvenes que hoy se gradúan, así como los profesionales en ejercicio, estamos llamados a ser ciudadanos de este tiempo, a comprender la dinámica en la que nos movemos para ir avanzando en el camino con pasos más certeros, sin temor al error, pero sí con una alta responsabilidad de lo que demanda aportar a la construcción de un país mejor.
El éxito hoy más que nunca no está dado como un espacio de privilegio desde lo personal, sino que se mide por el impacto positivo y colectivo que se logre en la sociedad. El papel de los ciudadanos y profesionales líderes es determinante; deberán sacarle tarjeta roja al ego, aprender a escuchar más que a hablar, dejar a un lado los prejuicios y prevenciones que alejan y levantan barreras. Solo aquellos que se atrevan a ser distintos y hacer el esfuerzo adicional que esto amerita marcarán la diferencia y serán verdaderos refrentes.