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Columna

Educación que transforma

“Hoy los docentes se enfrentan a nuevos retos inherentes a la evolución que ha tenido la educación los últimos años: enseñar a pensar críticamente, integrar nuevas tecnologías en...”.

WILLIAM ARELLANO CARTAGENA

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Para poder transformar vidas, la educación requiere de un enfoque pedagógico que trascienda la simple transmisión de conocimientos. Lo esencial es que niños y jóvenes vivan en acción lo que significa implementar el cambio que han diseñado. Con un modelo educativo de este tipo, se busca que los estudiantes dejen de ser meros espectadores y se conviertan en auténticos agentes de cambio, y protagonistas de su propio aprendizaje y de la transformación social.

Un aspecto crucial en este enfoque es la enseñanza reflexiva, que invita a los estudiantes a cuestionar lo que aprenden y cómo lo aprenden, por no mencionar el contexto socioemocional en el que ocurre el aprendizaje. El aula se transforma en un espacio de discusiones abiertas, debates y proyectos, donde se explora y se confrontan problemas reales de la industria y de la sociedad. El resultado es una comprensión más profunda de nuestro entorno, en lugar de cargar con las limitaciones que impone la memorización de temas.

A lo anterior se suma un paradigma educativo conocido como ‘aprendizaje experiencial’, que se ha ido moldeando a partir de los aportes que David Kolb ha hecho desde la década de 1980. Esta teoría se fundamenta en la idea de que niños y jóvenes adquieren habilidades y competencias a través de cuatro etapas fundamentales: experiencia, reflexión, conceptualización y aplicación.

En ella, los estudiantes participan en la construcción de experiencias que se generan de manera continua, y el proceso de aprendizaje recibe una amplia influencia de los contextos sociales y culturales que, en conjunto con las interacciones con compañeros, desempeñan un papel significativo en la formación del conocimiento. Para que el aprendizaje sea efectivo, es imprescindible entonces la participación grupal en las actividades de aprendizaje que complementen cualquier iniciativa individual.

Hoy los docentes se enfrentan a nuevos retos inherentes a la evolución que ha tenido la educación los últimos años: enseñar a pensar críticamente, integrar nuevas tecnologías en el aula y en la vida cotidiana, fomentar la inclusión y la diversidad, acompañar los procesos de aprendizaje y establecer un vínculo más cercano con los padres y cuidadores. Para hacer frente a estos desafíos, la responsabilidad es la de desarrollar estrategias de enseñanza que faciliten el aprendizaje activo y que promuevan un conocimiento significativo. El propósito común debe apuntar a transformaciones profundas, tanto en los individuos como en la sociedad.

Las opiniones aquí expresadas no comprometen a la UTB ni a sus directivos.

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