El Departamento Administrativo de la Función Pública firmó el jueves 16 de enero una resolución y circular externa que permite a las trabajadoras públicas acceder a la licencia menstrual. Aun siendo mujer, esta medida presentada por representantes del Pacto Histórico me parece descabellada y sexista. La menstruación no es una enfermedad, sino un proceso bilógico natural que forma parte del ciclo reproductivo femenino. Es una señal de buena salud y funcionamiento adecuado del cuerpo. Si las servidoras del Estado deben incapacitarse en este tiempo, sería más conveniente que fueran al ginecólogo y buscaran la causa de su molesto periodo.
La Secretaría General de la Cámara de Representantes justificó el proyecto de ley por medio del cual se creaba la licencia y se establecían lineamientos para una política pública que “promueva, sensibilice y ejecute planes de acción sobre la protección de los derechos menstruales”, lo cual busca que las personas con condiciones menstruosas tengan derecho a la salud pública y puedan beneficiarse de un día de descanso cada 26 días. Todo esto parece una locura, pero más aún cuando es necesario obtener un certificado médico en alguna institución de seguridad social como el IMSS o el ISSSTE, y presentarlo para solicitar el permiso. No sé si la flojera de algunas empleadas que deseen un par de días de descanso mensual las lleve a hacer colas en sus instituciones de salud para conseguir el papelito que justifica el consentimiento todos los meses. Con cólicos incapacitantes veo difícil acostumbrarse a filas mensuales y sería más conveniente buscar la causa del molesto dolor que podría calmarse con unas pastillas. Particularmente, pienso que esta nueva licencia puede reforzar estereotipos de género e incluso robustecer la idea de que las mujeres somos costosas y tenemos una tendencia más alta al ausentismo laboral, ya que el alejamiento de la empleada deberá asumirlo el empleador y encargar a alguien de sus funciones.
Para los directivos del sector público, esto es un acto de equidad y bienestar laboral. Las empleadas también podrán usar modalidad de trabajo en casa: “No es un permiso, ni una licencia”, sino “una medida que busca dignificar la experiencia en el servicio público y garantizar condiciones de derecho laboral, reconociendo las necesidades de muchas de nuestras servidoras públicas”. Explicó Pablo Molina, director encargado de la entidad. Considero muy pobre el concepto que tiene el señor de las mujeres. Nuestra dignidad no se soporta en cólicos, ni malestares curables con medicamentos ambulatorios y cuidados básicos. Por el contrario, se reafirma con un proceso biológico que nos permite ser madres, planificar y concebir siendo productivas.
En el sector privado, no existe una normativa similar; si las mujeres padecen de alguna incapacidad relacionada con su menstruación, seguirán el proceso normal de inhabilidad médica. Esta es la causa por que las empresas privadas son más productivas. Allí no se califica a la gente por su género, si no por sus capacidades.
