Columna

Miguel: entre ciencia y milagro

“En el plano terrenal, también de estirpe libanesa, Fernando Hakim Deccach lidera el equipo de rescate en su calidad de neurocirujano...”.

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HENRY VERGARA SAGBINI
14 JUL 2025 - 12:00 AM

De raíces libanesas, San Chambel Makhlof (1828-1898), monje maronita, dedicó toda su vida como ermitaño, en el Monasterio de Annaya (Líbano), sumido en oración, ayuno, silencio y solidaridad con sus semejantes devorados por enfermedades incurables. Después de su fallecimiento aparecieron numerosísimas curaciones milagrosas, debidamente certificadas por la ciencia médica, verificadas por las estrictas normas del Vaticano.

Desde entonces, Annaya se convirtió en centro de peregrinaje por creyentes de todo el mundo. Canonizado en 1977, su tumba es visitada por pacientes esperanzados en volver a sonreír. Hoy en Colombia, Chambel fue nombrado, por sus creyentes, Ángel de la Guarda del aspirante presidencial Miguel Uribe Turbay y aseguran, no se aparta de su lado día y noche, tejiendo uno de sus más complejos e importantes milagros.

En el plano terrenal, también de estirpe libanesa, Fernando Hakim Deccach lidera el equipo de rescate en su calidad de neurocirujano, jefe Departamento de Neurocirugía de la Clínica Fundación Santa Fe, en Bogotá. Hijo del célebre Salomón Hakim Dow (1922-2011), destacadísimo neurocirujano, investigador colombiano, nacido en Barranquilla, reconocido mundialmente por crear la válvula que lleva su nombre, indispensable en el tratamiento integral de la hidrocefalia.

Fernando Hakim Dacch, graduado en la Universidad Nacional, de carácter pública, destacándose como su padre en el campo de las neurociencias, desde el pasado 7 de junio comanda el equipo interdisciplinario que intenta revivir al senador Miguel Uribe Turbay, víctima de atentado terrorista, excluyéndolo, por ahora, de la contienda electoral. Muchos ignoran que la ciencia médica se deslinda de la política: cada paciente es único, irrepetible y los galenos estamos obligados a brindar la atención que precisen, aun tratándose de enemigos.

Por fortuna en Colombia existen numerosas facultades de Medicina, públicas y privadas, que hacen honor a preceptos hipocráticos: “Trata a los demás como exiges que tratan a tu familia; cada paciente es único e irrepetible” y, a pesar que, desde la Constitución de 2001, Medicina - Religión se deslindaron, por fortuna el Crucifijo no abandonó Cuidados Intensivos y cirugía crítica dónde, muchas veces, cuando la ciencia se rinde, resplandecen los milagros.

Aun cuando algunos ‘mal pensantes’ lo pongan en duda, al enfundarnos la Bata Blanca desaparecen, de inmediato, colores políticos, credos religiosos y condición socio-económica, día, hora, lugar, señalamientos y amenazas: seguimos las huellas de nuestros ‘Maestros de Carne y Sueños’, sanando heridas, exorcizando pestes de cuerpo y alma, sin mezclar ciencia@política, pues, cuando esto ocurre, ni Chambel, el Santo Libanés, líder de la Misión Médica en la Fundación Santa Fe, lograría extinguir el odio partidista que carcome la arisca vida y los escasos sueños que aun le quedan a los descendientes de Úrsula Iguarán y Aureliano Buendía, condenados, inexorablemente, a mil años de ingratitudes y soledades.

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