Según algunas redes sociales de correcta procedencia, un grupo de filántropos en el exterior han recaudado unos 5 millones de dólares que están ofreciendo como premio, para las personas que quieran participar en un concurso donde el objetivo es poder encontrar la mejor cura posible, incluida la aplicación de los respectivos remedios y terapias propuestas, para que el presidente Petro le baje a esa hiel y agresividad infinita de pelearse hasta con su propia sombra -joda, no se cansa-, amén de esa inagotable capacidad de vomitar odio y resentimiento, dividir al país e insultar hasta sus coequiperos. Según los filántropos, cualquiera puede pelearse en algún momento manejando un país, es de entenderse, pero lo de Petro ya es récord mundial.
Volviendo a las instrucciones del concurso, su regla principal es clara: con el dinero entregado el ganador tendrá la obligación de llevarse al presidente a vivir a su casa, aplicarle las medicinas correspondientes durante por lo menos un mes y regresarlo al Palacio de Nariño como el Niño Jesús de Praga: bañado, empolvado, relajado, sonreído y, sobre todo: mansito como hicotea jubilada.
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Según los organizadores del concurso, el probable ganador sería una APP conformada por algunos reconocidos siquiatras, espiritistas y brujos haitianos, quienes se atrevieron a diagnosticar a Petro con el famoso síndrome del ‘chiquito acoquinado’. Para ellos dicha patología se cocinó -según pesquisas biográficas- por el acoso inclemente de sus compañeros de colegio. A Petro se la tenían montada en la escuela, le robaban su ‘cosita’ en el recreo y le daban sus buenos cocotazos ‘saca chichón’, para mantenerlo calladito. Con semejante bullying, era de esperarse que desarrollara el llamado trauma ‘post empute reprimido’.
Basados en las teorías de la sicología freudiana, el 10% de los niños que sufren el ‘post empute reprimido’, en su adultez les aparece una desconfianza y una agresividad que descargan sin contemplación contra cualquiera que se les cruce. Ellos ven enemigos hasta durmiendo y su desconfianza es tal que, cada vez que se lavan las manos con agua y jabón, se cuentan sus dedos para verificar que estén completos.
Para detallar los remedios y las terapias recetadas por el grupo de la APP, el suscrito necesitaría una columna adicional, no obstante, sí puedo adelantar que su intervención de choque cubre desde exorcismo, gárgaras de pringa moza, cantos gregorianos, purgantes sicodélicos, toneladas de pasiflora, vudú y hasta reencuentros con los excompañeros del colegio.